Ovación

Una idea clara con recaudos lógicos

Leo Fernández ya empezó a probar con algunos trabajos tácticos pero no quiso arriesgar a Ferrari y Tobio, quienes de no mediar imprevistos llegarán en condiciones para el domingo.

Miércoles 06 de Diciembre de 2017

Si cada partido es pensado, diagramado y estudiado con minuciosidad, el clásico suele poner la barrera un poco más allá de los parámetros habituales. Se achica tanto el margen de error que hasta el mínimo detalle está bajo la lupa (de esto claramente queda afuera lo sucedido con Fernando Zampedri) y no hay riesgos que merezcan ser asumidos. Paulo Ferrari, con una contractura en el aductor derecho, y Fernando Tobio, quien se repone de un esguince de tobillo, fueron ayer los futbolistas a los que el cuerpo técnico les diagramó una rutina especial para que vayan transitando la semana de la mejor manera y así llegar al ciento por ciento de sus posibilidades físicas al domingo. Pero eso no impidió que Leonardo Fernández comenzara con los trabajos específicos para cada una de las líneas, en especial lo que a la defensa se refiere. Por eso aparecieron algunos reemplazantes para el acompañamiento de aquellos que seguro estarán el fin de semana en el Gigante.
   A esta altura es moneda corriente que Leo Fernández y sus colaboradores utilicen cada entrenamiento para machacar sobre cuestiones tácticas y de posicionamiento. Fue así que en un determinado momento, cuando el grupo se dividió en dos, el propio DT se pusiera al frente de los trabajos que realizaron los defensores en la cancha principal del predio de Arroyo Seco.
   Sin Ferrari ni Tobio, el técnico les entregó pecheras a Nahuel Gómez y Luciano Recalde. La idea primaria era que tanto Mauricio Martínez como José Luis Fernández (los otros dos con un puesto asegurado de no mediar ningún imprevisto, pudieran llevar a cabo todos esos desplazamientos que Leo Fernández considera esenciales teniendo en cuenta algunas de las particularidades del rival.
   En esos trabajos quedó más que claro que desde lo nominal la cosa está bastante clara, más allá de los reemplazos lógicos en lo que fue el segundo entrenamiento de la semana con vistas al clásico. Es que hasta aquí Leo Fernández ya parece tener lo suficientemente claro cuáles serán esos nombres que el domingo despedirán el semestre futbolístico, justo en el encuentro más caro a los afectos del fútbol rosarino.
   Pelotazos frontales primero, a cada uno de los cuatro defensores, con la intención que los despejes vayan un poco más allá de la línea de volantes primero y después que otros cuatro jugadores (Elías Gómez, Lovera, Pereyra y Parot) tomaran los rebotes y atacaran, haciendo circular la pelota de un lado a otro, fue lo que se vio. En este último ejercicio fue cuando se vio a un Leo Fernández enérgico en sus indicaciones, advirtiendo cuáles debían ser los movimientos adecuados de los defensores para achicar correctamente los espacios. Incluso hubo un tiempo para que Germán Rivarola se parara detrás de ellos, con otra perspectiva, para tirar conceptos.
   A esa altura, tanto Ferrari como Tobio (se espera que ambos en los próximos días ya puedan sumarse al grupo y ni hablar de que lleguen en óptimas condiciones físicas) habían dejado el campo de juego para irse al vestuario a cumplir trabajos de kinesiología.
   En la otra mitad del campo, todos los volantes (defensivos y ofensivos), hacían lo suyo bajo el mando del Cuis Daniele, donde los pases cortos en tres cuartos de cancha debían finalizar en pases al vacío para que tanto Camacho como Carrizo pudieran servir desde las bandas a los delanteros que agredían la zona de sentencia. Allí hubo lugar no sólo para Marco Ruben y Germán Herrera, quienes se suponen serán de la partida, perfeccionaran la definición. Zampedri y otros delanteros más también formaron parte del trabajo. Recién mañana sería el turno de la práctica formal de fútbol, en la que Leo Fernández espera tener a todos a disposición, pero en el mientras tanto aparecieron indicios concretos. Fue más claro y, quizás, más específico lo de los defensores por cuestiones lógicas. Pero pese a las ausencias obligadas, el técnico jamás dudó en mostrar las cartas con las que pretende jugar el domingo.

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