Rusia 2018

Una final que reflejó la precariedad del fútbol argentino

Francia y Croacia dejaron en la superficie los resultados que se alcanzan cuando el deseo se organiza a través de un proyecto.

Domingo 15 de Julio de 2018

Reza el refrán: cuando las cosas se hacen bien se puede o no alcanzar el objetivo, pero cuando se hacen mal jamás se llegará a la meta.
Didier Deschamps y Zlatko Dalic desarrollaron planificaciones en diferentes tiempos. Es cierto, el francés dispuso de un período mayor para hacer su matriz futbolística. El croata en cambio llegó por necesidad y urgencia, pero con sentido común y pragmatismo también logró corporizar su idea. Dos configuraciones bien definidas y ejecutadas. Los franceses fueron a lo largo de la Copa del Mundo un equipo compacto, eficiente, exquisito por momentos y hasta con pasajes de cierta displicencia. Los croatas constituyeron un conjunto práctico, efectivo, y con el alma como emblema. Y por eso fueron finalistas. Porque las causalidades lo ubicaron como campeones y subcampeones. Lugares a los que no se arriba por creerse mejores, sino por haber trabajado y mucho para serlo.
Claro que cada proyecto futbolístico es una historia que empieza a escribirse en una mesa donde los deseos convergen en ideas ordenadas en pos del progreso pretendido. Políticas deportivas que diseñan directivos idóneos. Ahí están los cimientos de los logros. En la organización. Ese es el punto de partida.
Por todo ello es que franceses y croatas fueron protagonistas. Y no fueron los únicos, porque belgas e ingleses también lo consiguieron.
Pero Argentina no. Aunque esa pequeña sociedad de mediocres vivos haya encontrado una justificación en que en definitiva la selección de Sampaoli perdió con los finalistas. Un reduccionismo criollo típico. La argentinidad al palo.
Aunque paradójicamente ese mismo argumento establece la distancia. Porque la selección nacional fue vapuleada por Croacia y Francia. Y vaya entonces de ejemplo para comprobar la enorme diferencia que hubo entre los proyectos finalistas y la improvisación que la AFA llevó a Rusia. Improvisación que sigue vigente.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario