Domingo 17 de Diciembre de 2023
Los hinchas canallas que no pudieron viajar a Santiago del Estero igual vivieron a pleno el desarrollo del encuentro decisivo y luego transformaron a Rosario en un auténtico hervidero repleto de festejos. Cuando el árbitro determinó el final del choque, la parcialidad auriazul se apoderó de los espacios más representativos de la ciudad. El Monumento a la Bandera fue uno de los más multitudinarios epicentros de las celebraciones, pero también coparon las grandes avenidas, los corredores, las zonas verdes y muchos sitios relacionados con la vida cotidiana de los canallas. De norte a sur, todo se fue tiñendo con los colores del campeón.
Durante el pleito con Platense, muchos eligieron bares para seguir de cerca las alternativas del encuentro. En ese sentido, Pichincha, Alberdi, Avellaneda y Pellegrini fueron algunos de los escenarios más pretendidos desde muchas horas antes.
Otros decidieron ver el partido en sus domicilios particulares, cerca de las familias y los amigos, tratando de repetir las cábalas que utilizaron en los duelos anteriores ante Racing y River.
Y todo ese halo positivo desembocó en una extraordinaria explosión de los simpatizantes centralistas que se adueñaron de la gran fiesta. Con banderas, gorros, redoblantes, todos con la camiseta auriazul, todos buscando salir a expresar esta enorme alegría.
Muchos con los niños sobre los hombros caminaron lento para no perderse detalle de las celebraciones. Otros prefirieron desplazarse en auto para poder ir de festejos en varias paradas. Como posta festiva.
También algunos apelaron a los fuegos artificiales para afirmar el carácter de la victoria y del título. La noche se hizo más larga y en muchas esquinas se eternizó hasta la madrugada entre abrazos y llantos. De esa manera, el hincha de Central expresó su apasionado gesto de amor en cada rincón de la ciudad.
Fotos: Alfredo Celoria / La Capital.