Una decepción para Central que no eclipsa el gran semestre que viene realizando

Central dejó el Monumental con la amargura de quedar a la puerta del título local, en un cierre de semestre muy bueno al que le falta abrochar la Copa

Sábado 16 de Mayo de 2026

La historia hay que empezar a contarla por el final, por más dolorosa que resulte en el mundo Central. Y ese final de historia dicta una sentencia clara e inequívoca: el Canalla perdió en cancha de River en una semifinal que el país esperaba ver y se quedó sin la chance de jugar la final el próximo domingo en el Mario Alberto Kempes. Después de eso, muchas cosas por analizar. Algunas que invitarán a una revisión para mejorar y otras para sentir que en esta despedida no hay lugar para los grandes reproches. Este equipo de Jorge Almirón fue un clarísimo protagonista del torneo Apertura, al que no le dio para más por los motivos que sean, pero fue un buen semestre para el Canalla.

Llegar hasta una instancia de semifinal y no sentir amargura o bronca tras una eliminación que prive del partido definitorio no entra en la cabeza de nadie. En las de Central tampoco, amén de esas palabras en positivo que se escucharon de boca de Ángel Di María segundos después de finalizado el encuentro.

No era un partido fácil para Central. Tampoco para River e incluso para el árbitro, pero para el Canalla fundamentalmente. La carga emotiva con la que llegó este plantel al Monumental no fue la habitual.

El contexto previo al Monumental

Había un país entero que hablaba de este Central al que todos pusieron en el centro de la escena por ese encuentro en particular que fue el choque frente a Racing, en el Gigante. ¿Son cosas del fútbol? Posiblemente. Aquella vez hubo dos expulsiones para el rival de Central y en este dos penales en favor del rival canalla.

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Esto viene a cuento de que era imposible aislar estos 90 minutos en el Monumental de ese contexto explosivo que envolvió una previa caliente, conversada, en la que de un lado advertían guardia alta porque observaban, según con ese criterio, algunas cosas raras.

Poco para reprochar del árbitro Ramírez que llevó el partido con rienda corta, sin dejar pasar absolutamente nada.

Los insultos a Di María

Cómo habrá sido ese contexto de la previa que Fideo Di María fue silbado e insultado desde el momento que ingresó al campo de juego para los movimientos precompetitivos, durante el partido e incluso después del mismo. El “Fideo secanuncas”, se escuchó más de una vez, casi en la misma sintonía que el “Chiqui Tapia botón, vos sos hincha de Boca la p…”.

Y en el medio, un partido en el que Central no dio la talla futbolística y allí posiblemente radique el mayor lamento. Por supuesto con atenuantes que se podrían poner en la balanza. El cansancio es uno de ellos. Es que el equipo venía de jugar 120 minutos contra Racing, mientras que River lo había hecho durante 90 frente a Gimnasia.

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La Copa Libertadores en el medio

Ahora, ese cansancio no es sólo por el trajín del Apertura, sino que en el medio hay una Copa Libertadores que todavía se transcurre y en la que el Canalla está haciendo un gran trabajo. El martes le alcanzará con un punto ante Universidad Central para sellar el pasaporte a los octavos de final. Y eso, indefectiblemente, es parte de esta primera mitad de año de un Central que paso a paso fue cumpliendo casi todos los objetivos trazados.

Hubo pase en Copa Argentina, hay, hasta aquí, una gran Copa Libertadores, y hubo semifinal en el torneo Apertura. Claro, a Almirón se lo fue a buscar para que el equipo no sufriera tanto como lo venía haciendo en los partidos a suerte o verdad y al menos en los dos primeros este Central demostró que los afrontó como debía.

En este tercero la cosa fue distinta. Claro, fue de visitante y frente a River, lo que no es poco. Pero puede quedar la espina de que ese ímpetu y esa bravura mostrada contra los de Avellaneda esta vez no estuvo.

Al denominado “equipo del poder” le jugó en contra uno de los claros penales que le cobraron. Di María habló de “conformismo” y de “gran torneo”. Un análisis que no desentona en absoluto con lo que fue hasta aquí el año canalla, más allá de la decepción de esta eliminación que también es una realidad.