Ovación

Un traspié canalla como señal de alerta para Paolo Montero

El flojo partido ante Vélez terminó con derrota 0-2 para el equipo de Montero en el último amistoso de pretemporada. Ahora lo que viene será el debut ante Colón

Domingo 20 de Agosto de 2017

Desde la frialdad del resultado las preocupaciones gozarán de mejor salud que el conformismo. Desde el análisis más general, en el que se entremezclan el carácter de amistoso, el tiempo disputado, las condiciones del campo de juego, entre otras cuestiones, tal vez se pueda esbozar una lectura sin tanto pesimismo. No obstante, lo que no puede quedar al margen es el flojo partido que jugó ayer Central ante Vélez en lo que fue el último ensayo formal de pretemporada. El equipo de Montero cayó 2 a 0, padeciendo nuevamente errores en el retroceso, que expusieron a la última línea y generando poco y nada en el ataque. De aquí en más ya no hay mucho más para probar. Sí intentar pulir hasta el mínimo detalle para que el inicio del torneo ante Colón, no se tope con lo de ayer, que fue una bulímica puesta en escena futbolística. Otra vez ni las individualidades pudieron salir al rescate de las falencias colectivas.
   Algunos datos objetivos: Mauricio Martínez volvió a ser el segundo marcador central y otra vez dejó claro que algunos movimientos le cuestan, básicamente porque no cuenta con el oficio para esa posición. Y el otro, en la mitad de la cancha, Gil y Colman, volvieron a ser de la partida, quedando a un costado el Colo Romero (ingresó en el complemento). Se hace mención a estas dos circunstancias específicas porque de cara al arranque contra Colón son los temas que más preocupan en el análisis previo.
   No sería un error mencionar a un elemento como desencadenante de otro. Es que nuevamente al equipo le faltó peso en la mitad de la cancha para marcar presencia y a partir de eso fue que Vélez contó con ciertas licencias, especialmente en los primeros minutos. Fue esa poca contención en el anillo central la que hizo que el fondo sufriera más de la cuenta y que el Fortín marcara una clara superioridad, que fue emparejada recién en el último tramo de la primera etapa, principalmente por las trepadas de Carrizo por el carril derecho. Antes de eso Vélez había desnudado unas cuantas debilidades en Central, que sufrió tanto como el equipo de De Felippe el mal estado del campo de juego por el agua que había.
   Pero esos sofocones que aparecieron del medio hacia atrás nunca pudieron ser equilibrados con la producción en ofensiva. Es que en ese ítem también quedaron algunas bolillas para repasar en los días que se vienen. Porque este Central no parece estar generando en la medida que ya demostró que puede hacerlo. Es ahí donde entra a tallar la posible dureza de los músculos producto de la pretemporada, lo que resulta inverosímil por los poquitos días que faltan para el debut. A esta altura ya debiera existir la soltura necesaria como para una versión mucho más pulida.
   En el inicio de los segundos 30 minutos esa supremacía de Vélez se trasladó al resultado. Fue cuando Romero tuvo la soledad para encarar por la derecha de la defensa canalla y asistir a un también solitario Gastón Díaz, quien sólo tuvo que mostrar un mínimo de serenidad para someter al Ruso Rodríguez.
   Después, más de lo mismo. Se notó algo más de equilibrio cuando Romero ingresó por Colman (Gil comenzó a jugar un poco más suelto), pero la cara del equipo siguió siendo la misma. Retrocesos largos y un tanto desordenados y poca generación y consistencia en ataque. Apenas una corrida de Carrizo por derecha que terminó con un cabezazo exigido de Ruben y la intervención de Aguerre fue lo que mostró Central en medio de esa reacción a la que nunca terminó de darle forma.
   Y a poco del final Vélez expuso aún más las flaquezas canallas. El remate a colocar de Romero que dio en la base del palo izquierdo del Ruso Rodríguez terminó en los pies de Andrada para poner el 2 a 0 definitivo.
   Las preocupaciones sí aparecerán si este mismo nivel de juego se expone dentro de seis días. Porque lo sucedido hasta aquí forma parte de una etapa en la que lo que se busca es potenciar virtudes y corregir defectos, pero que también deja enseñanzas. Quizá lo de ayer haya sido un toque de alerta.

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