Rusia 2018

Un Mundial poco amigo de los gays

Un activista fue detenido y deberá comparecer ante la Justicia. En Rusia, el Estado y la gente no aceptan a las minorías sexuales.

Jueves 21 de Junio de 2018

El activista australiano por los derechos de lesbianas, gays, bixexuales y transexuales (LGBT) Peter Tatchell fue detenido cerca de la Plaza Roja en el centro de Moscú. ¿El crimen? Denunciar con una protesta individual y pacífica los abusos en derechos humanos cometidos contra homosexuales en Rusia. "Putín no actúa contra las torturas a personas homosexuales en Chechenia", se leía en el cartel que sostenía en sus manos (en referencia a un centenar de casos de tortura, desapariciones y al menos tres asesinatos). Un policía le advirtió que son ilegales las protestas durante el Mundial. El respondió que se manifestaba "en nombre de los rusos" y resaltó que grandes personalidades del país eran homosexuales, como el compositor Piotr Chaikovski. Lo detuvieron y Tatchell deberá comparecer ante un tribunal el 26 de junio próximo.

No fue el único hecho homofóbico vivido por estos días en el país anfitrión del Mundial, donde se declaró a la homosexualidad como una enfermedad en 1999 y no existe el matrimonio igualitario. También fue agredida una pareja de homosexuales franceses cuando estaban por tomar un taxi: les dieron una paliza, les robaron sus pertenencias y uno de ellos debió ser hospitalizado con contusión cerebral y fractura de mandíbula.

El hecho delictivo hizo suponer que se cumplió con la amenaza previa al Mundial de que se perseguiría al colectivo LGTB, un mensaje que había recibido la organización que nuclea a minorías sexuales "Pride in Football", por correo electrónico. La intimidación impulsó a la Red Fare, una organización que promueve la igualdad en el fútbol, a editar una guía para los hinchas homosexuales decididos a visitar Rusia. Recomendó no caminar de la mano con sus parejas ni utilizar pins o banderas que visibilicen su orientación sexual.

Si bien Rusia despenalizó las relaciones entre personas del mismo sexo en 1993, crecieron los crímenes de odio contra la comunidad LGTB desde que una polémica ley prohibió la difusión de propagandas con gays en 2013. Desde el gobierno adujeron que el objetivo es "defender la moralidad y salud de los niños" y para eso pone multas a quienes realicen demostraciones de conductas "no tradicionales" en lugares donde puedan ser vistas por un menor. Por ejemplo, que dos hombres vayan de la mano puede considerarse un delito. La Corte Europea de Derechos Humanos condenó a la norma por "reforzar prejuicios".

"Relaciones inaceptables"

El país presidido por Putin, quien fue recientemente electo con un 76 por ciento de aprobación, ocupa el puesto 45 de 49 países europeos en términos de derechos de los homosexuales según lo contabiliza la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas de Europa (ILGA). Según Reuters, la gestión de Putin también fue denunciada por los "campos de concentración" para más de cien homosexuales en Chechenia. Informes publicados por medios internacionales aseguran que se realizaron detenciones y violentas torturas en prisiones secretas. El gobierno checheno negó las acusaciones alegando que en su país "no existen homosexuales", agravando la preocupación de los denunciantes.

La ONG Levada Analytical Center publicó los resultados de una encuesta sobre la percepción que tienen los rusos acerca de la relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. El 83 por ciento consideró que era siempre o casi siempre inaceptable. La intolerancia ha crecido con los años. En 1998, un 68 por ciento estaba en contra del sexo gay; en el 2008, este porcentaje era de 76 por ciento. Las cifras se traducen en manifestaciones públicas, desde comentarios como el del conocido periodista televisivo y subdirector de la televisión estatal Dmitry Kiselyov, quien dijo que a los homosexuales "debería prohibírseles donar sangre o esperma".

El Mundial no suavizó la homofobia. El fútbol en Rusia es considerado cosa de hombres, hombres heterosexuales. En los partidos de la Liga rusa los ataques a las minorías, étnicas y sexuales son usuales. El exfutbolista Alekséi Smertin aseguró que no se prohibirían las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. "Pueden besarse todo lo que quieran y abrazarse dentro de los límites de lo razonablemente normal", dijo pero las detenciones y ataques no parecen haber garantizado seguridad.

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