Domingo 14 de Enero de 2024
(Montevideo, enviado especial).- El estadio Luis Franzini de Defensor Sporting, hasta donde se llegaron hinchas de Newell's para presenciar el amistoso contra Peñarol, es de “los más coquetos” de Uruguay. Una apreciación que se circunscribe a los escenarios del fútbol uruguayo, porque no tienen comparación con los de Argentina.
Ubicado en el Parque Rodó, en el barrio de carácter residencial de Punta Carretas, cuenta con una capacidad para 16 mil espectadores. Una cifra que lo hace de los más espaciosos, en comparación con otras canchas donde apenas entran algunos miles de espectadores, exceptuando el mítico Centenario.
La presencia de la hinchada rojinegra le puso color y canto a un estadio considerado de “los más bonitos”, según palabras de Gonzalo Bueno, exfutbolista, entrenador de las inferiores de Danubio y padre de Gonzalo, autor de un gol con el que Colón le ganó a River en 2018 y le quitó el máximo invicto de su historia, de 32 partidos.
El Zorro Bueno, exfutbolista y amigo de Mauricio Larriera (“es una gran persona”), a quien recomendó para que sea el DT de El Tanque Sisley cuando el actual técnico rojinegro estaba por colgar los botines en ese club, comentó lo que se escucha de boca de cualquier futbolero uruguayo acerca del por qué de la humildad de los estadios de Montevideo.
“En una ciudad con un millón 500 mil habitantes, Nacional y Peñarol concentran la mayoría de los hinchas y los demás clubes, que son casi todos los que compiten en el torneo uruguayo, se reparten el resto. Las canchas responden a eso, a partidos donde hay centenares de hinchas. A veces se juega con 500 hinchas, no más que eso”, planteó.
Newell’s visitó otra cancha durante su estadía en Uruguay: el estadio Parque Federico Omar Saroldi, de River de Montevideo, en el barrio El Prado, donde pueden asistir alrededor de 5 mil espectadores y cuenta con sectores con bancos de hormigón y otros donde las tribunas están montadas sobre taludes.
Diego Faguaga, periodista que sigue la campaña de River e integra Envite Fútbol, una organización que realiza actividades solidarias de fútbol para niños con parálisis cerebral, habló con orgullo de esa cancha y del “primer club proletario” de Montevideo, fundado por obreros, estibadores y canillitas. Es que esas instalaciones, donde no hay nada de fastuosidad, se mantienen con esfuerzo, dedicación, convicción y pasión.
Una particularidad es que a pocos metros de distancia del Saroldi hay otras dos canchas, el Alfredo Viera de Wanderers (7 mil espectadores), y el José Nasazzi (en homenaje al capitán de Uruguay, campeón mundialista en 1930), de Bella Vista (5 mil). Todas sencillas, la mayoría incomparables incluso con varias del ascenso del fútbol argentino, aunque en ellas también se respira fútbol.