Ovación

Un equipo partido al medio

Central vio pasar la pelota y al no manejarla se le complicó demasiado frenar los ataques del rojo de Avellaneda.

Jueves 25 de Enero de 2018

Casi no hace falta repasar las jugadas, el pantallazo rápido marca claramente que a lo largo del partido Central no encontró la pelota en el mediocampo. Ni para evitar que la manejara Independiente y, mucho menos, para intentar con ella discutirle el juego al dueño de casa. No estuvo el jugador que se sabía necesario. El que cumpliera la función para la cual el entrenador Leonardo Fernández pidió a Néstor Ortigoza, a quien encima no tendrá para el choque del lunes en cancha de Gimnasia y que, con suerte, podría llegar recién ante Unión. En la noche de Avellaneda nadie cumplió una función similar y el equipo lo sintió. Sin ir muy lejos, el cierre con esas chances de gol en el palo a palo final se produjo con contras largas, sin que la pelota llegara dominada al arco local.

   El punto más flojo del canalla estuvo en ese mediocampo al que Independiente supo copar desde el arranque, obligando a que Maxi González y el Colo Gil estuvieran más metidos en sectores defensivos, que José Luis Fernández fuera casi un doble tres y no un hombre de proyección y que Pachi Carrizo diera una mano atrás antes de pensar en ataque. Es más, muchas veces se lo vio a Zampedri bajando a colaborar como lateral derecho.

   Y sin control de pelota tuvo que correr de atrás a los jugadores de blanco, que parecían multiplicarse cuando superaban la línea media. Independiente la movía por todo el ancho de la cancha, más por el sector derecho, en el que pisó muy firme Leandro Fernández, una pesadilla para el chileno Parot, al que el DT canalla sacó al promediar el segundo tiempo para incluir al pibe Andrés Lioi y realizar el enroque con José Luis Fernández al lateral y Carrizo a la izquierda. Ahí algo cambió, pero sobre todo porque el rojo ya había bajado la intensidad y dejaba claros que los pelotazos desde el fondo auriazul hacían soñar con algún contraataque.

   Esta vez el resultado fue benévolo con Central y seguramente el técnico tomará nota de las fallas para que el lunes en La Plata no se lo coma el Lobo. Tendrá que meter mano en el medio para que la pelota no sea potestad del rival como sucedió anoche bajo la luna de Avellaneda.

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