Ovación

Un equipo de mujeres de Deliot protagoniza un documental

El equipo Orgullo Rosarino, que entrena en el Polideportivo Deliot, es protagonista de un documental.

Martes 24 de Abril de 2018

"El fútbol para mí es todo; una, dos o tres horas me siento yo: siento que hago lo que me gusta, le dejo mi hija más chiquita a mi marido y me voy a entrenar o a jugar. Fui madre a los 14 por primera vez, pero tengo cinco hijos, me crié prácticamente sola y sé lo que es la miseria y vivir en la calle. ¿Se entiende por qué digo que jugar al fútbol es por fin hacer lo que me gusta?". Esto le dice a Ovación Sonia "Ani" Torrez, defensora de uno de los planteles de fútbol femenino que entrenan en el Polideportivo Deliot y juegan en la liga interbarrial San Cayetano de zona oeste.


Orgullo Rosarino se bautizaron estas 20 mujeres futbolistas que van desde los 12 a los 37 años. Se trata de historias similares por su dureza social. A todas las dirige Eduardo "Toti" Moreyra, padre y esposo de dos jugadoras. En octubre próximo jugarán el primer Nacional Interbarrial en Villa Gobernador Gálvez y además de futbolistas son chicas de película.

¿Por qué? Porque todas ellas más el técnico y otros tantos referentes del barrio, que las ayudan a entrar a la cancha, a entrenar y competir, serán protagonistas del documental "Fútbol femenino: pasión inexplicable".

El filme que se verá hoy comienza con la imagen de una cancha donde escasea el césped, una grada de madera algo torcida y un alambrado sin ninguna publicidad.

Pero la historia de este equipo empieza antes: en 2013 y con otro paneo. El movimiento nace con Toti, padre de Aldana y actual técnico. La nena jugaba a los 12 años en un club, al padre no le gustaba cómo trabajaba el técnico y no la dejó ir más. La nena lloraba y el padre le prometió formar un equipo para que ella siga jugando a la pelota y deje de llorar.

"Al principio formé el grupo con mujeres de la familia. Poquitas. Se fueron sumando otras jugadoras y ahora tenemos dos equipos: A y B. Al principio nos goleaban siempre. Son pibas que vienen con serios problemas desde su casa, como drogas y alcohol. El fútbol les trajo otro entorno, un buen grupo donde pueden jugar y hablar de lo que les pasa. Y a muchas les salvó la vida porque abandonaron serios vicios para su salud. Ayer (por el domingo) jugaron contra Defensores y ganaron 8 a 0. Las veía jugar bajo la lluvia, embarradas pero divertidas, y pensaba que el fútbol no les soluciona los problemas, pero por un rato pueden reírse, entretenerse y uno cae en la cuenta de que está haciendo algo que vale la pena", contó Toti .

La liga donde juega Orgullo Rosarino no se organiza ni por edad ni por categoría. Cada domingo se enfrentan 7 contra 7 en el Club Valencia (Presidente Perón al 5700).

El crecimiento del grupo no dejó de lado el rasgo familiar inicial del equipo. La mujer de Toti es capitana de uno de los planteles y como costurera y emprendedora es quien confecciona la indumentaria. Y el sobrino del técnico, Iván, también referente de la organización social Comunidad Rebelde, es otro que acompaña al equipo. "Esto resulta por una política de inclusión de cinco años. Las chicas se empoderaron, se ganaron un lugar en el barrio, se las respeta. Ahora los varones les preguntan si pueden compartir un picado con ellas y sus parejas e hijos las alientan", dijo uno de los artífices también de los dos históricos clásicos barriales, entre Central y Newell´s, jugados en la misma zona oeste.

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