Domingo 29 de Septiembre de 2019
Es verdad que los empates no reditúan cuando el objetivo es engordar el promedio.
Es cierto que las seis igualdades consecutivas que acumula Central, tras las dos victorias iniciales en la Superliga, configuran un invicto de relativo valor específico.
También es irrefutable el argumento que señala que en la lucha para salir de la zona complicada es indispensable ganar de local.
Sí, todo lo precedente es un conjunto de fundamentos certeros. Pero cuya linealidad tiene paréntesis a tener en cuenta. Porque el rendimiento de Central ante Racing fue muy superior a la media. Y de no haber sido por las eventualidades que este juego contiene y que por esa razón lo convierte en pasional, el equipo de Cocca debió haber ganado.
Claro, lo imprevisible también juega. Pero si el equipo canalla pudo alcanzar un funcionamiento distinguido y equilibrado, ofensivo y compensado, intenso y dinámico, convincente y articulado, como lo hizo contra Racing, es factible que de logra mantenerlo la victoria será una estación recurrente en el porvenir de Central.
El punto es escaso e injusto. Hoy apenas le sirve a Central para no estar en la zona roja. Pero falta tanto que si ratifica lo que hizo esta tarde, escalar no le resultará tan complicado. Aunque por ahora la realidad es la única verdad.