Jueves 07 de Agosto de 2008
El debut del seleccionado argentino de fútbol Sub 23 ante Costa de Marfil en los Juegos Olímpicos de Beijing tuvo hoy pocas luces en su rendimiento, aunque el equipo logró el objetivo primordial de ganar. Chispazos de Lionel Messi y de Juan Román Riquelme marcaron la diferencia para el equipo dirigido por Sergio Batista, quien tendrá como misión para los próximos compromisos aceitar el funcionamiento colectivo.
El más influyente del partido, sin brillar, fue Messi, quien anotó el primer gol y colaboró en la jugada de la segunda conquista lograda por Lautaro Acosta. Javier Mascherano fue otro punto alto en Argentina porque, sobre todo en el primer tiempo, cuando Costa de Marfil se paró en terreno rival, colaboró mucho con la línea de cuatro defensores. Un tema a mejorar será el orden defensivo, especialmente por los laterales, ya que tanto Pablo Zabaleta como Fabián Monzón siempre estuvieron mal ubicados ante los avances africanos. Un ejemplo de esto fue el empate parcial. El centro llegó desde la izquierda ante la marca de Monzón y Sekou Cissé le ganó en el cabezazo a Zabaleta.
La cuota pendiente la tendrán para el próximo encuentro, el domingo frente a Australia, los delanteros Ezequiel Lavezzi y Sergio Agüero, quienes no gravitaron. Agüero tuvo en el primer tiempo un mano a mano que le tapó el arquero rival y después no le llegó la pelota. Además, fue reemplazado en el segundo tiempo por Lautaro Acosta, quien fue nuevamente el héroe del seleccionado al igual que en el Sudamericano de Paraguay 2007, cuando anotó el tanto que le dio la clasificación al equipo para los Juegos Olímpicos. El ex Lanús entró a los 36 minutos del segundo tiempo y cuatro más tarde convirtió bajo el arco rival la conquista que le permitió al conjunto albiceleste sumar sus primeros tres puntos.
Por su parte, Lavezzi se movió por todo el frente de ataque y chocó constantemente contra los defensores africanos. El actual jugador del Nápoli italiano también salió de la cancha en la segunda mitad por su flojo rendimiento y en su lugar entró Angel Di María, quien con algunos desbordes gravitó más que el ex San Lorenzo de Almagro. Argentina cumplió el primer objetivo de ganar el partido inicial. Ahora, tiene que buscar una regularidad para confirmar su favoritismo en el certamen y tratar de obtener nuevamente la medalla dorada.