Ovación

Un comienzo que hace volar la ilusión: Central derrotó 1 a 0 a Racing en Avellaneda

El Canalla dio un gran golpe de entrada, frente al último campeón y en Avellaneda. En el debut de Coudet en el banco, se impuso con un gol prácticamente desde el vestuario del pibe Cervi.

Sábado 14 de Febrero de 2015

Ovación / En Buenos Aires.- El brillo del juego no fue tan evidente como el lustre que Central le sacó a su primera presentación en el torneo, nada menos que ante Racing, el último campeón, con un triunfo inconmensurable, sólo entendible desde ese festejo alocado cuando Pitana marcó el final. Y no era para menos. Un técnico debutante, un equipo nuevo, algunas bajas importantes. Elementos imposibles de soslayar a la hora de intentar ponerle palabras o sentimientos a esta victoria en el Cilindro de Avellaneda. Es que se vio sólo una parte de ese fútbol que Coudet tiene en la cabeza, pero otros atributos salieron en auxilio para hacer de la excursión un verdadero tour de alegría.

Poquito mostraba el campeón. No mucho más Central, que lucía más atento al análisis del partido que a tratar de imponer su juego. Había ataduras de un lado y del otro. Pero hubo mucha convicción por parte del Canalla, que tuvo su toque de suerte también. Por qué negarlo. Fue cuando la monotonía se empezó a romper en el Cilindro. Iban sólo 3' cuando Saja intentó salir jugando y la sacó baja y corta, a los pies de Barrientos, a quien le rebotó la pelota quedando a tiro para Cervi, que le dio de primera, con inteligencia y picardía, para meterla por encima de la humanidad del Chino.

Otro partido. Por donde se lo mire. Porque las urgencias de Racing se acrecentaron en la misma medida en que el Canalla ganó en tranquilidad. Y eso fue lo que le permitió al equipo de Coudet otear de otra manera el juego. Y en esa primera mitad lo hizo con inteligencia. Resguardándose lo justo y necesario, pero buscando aún más, aunque sin desesperarse. Por eso Jonás Aguirre retrocedía y se paraba cerca de Elías Gómez, mientras que Cervi hacía lo propio con Pablo Alvarez por el otro sector.

Y no hubo demasiado para destacar en los primeros 45 minutos. Apenas un tiro libre de Jonás Aguirre que Lollo no llegó a conectar de cabeza y a Saja se le fue la pelota entre las piernas, pero rápidamente se repuso.

Hubo mucho de desconcierto por parte de Racing, pero también un buen abroquelamiento defensivo por parte de Central, lo que hizo que la única chance del local llegara en la última jugada, con un cabezazo de Pillud tras un centro de Acuña.

Eso relativamente poco que hizo Central en la primera etapa no varió demasiado. Es cierto que la historia pudo empezar a definirse mucho antes si José Luis Fernández se hubiera impuesto en el mano a mano con Sebastián Saja tras el pase magistral de Cervi cuando transcurría el primer minuto del complemento. Hubiera sido un golpe de nocaut, como el del comienzo.

Y no hubo más de Central en ofensiva. O casi nada. Es que de ahí en más, en parte por el ir a ciegas de Racing, el equipo tuvo que parapetarse de otra manera, retrasando un poco las líneas e intentando buscar algún contragolpe letal y noqueador. Ese golpe nunca llegó al cabo, pero el haber mantenido la guardia alta facilitó muchas cosas.

Ese cerrojo hizo que Racing sólo pudiera intentar con centros bien resueltos por la zaga auriazul y un par de remates desde afuera del área, pero todos murieron en las manos de Caranta, que dio algún rebote pero hacia los lados. Y así, entre el fastidio del local, que no acertaba una, y la sabiduría canalla, se fue cerrando un primer capítulo con un sabor especial. Porque se trató de un verdadero batacazo en la casa del campeón, que alimenta, oxigena y entrega confianza. Y no sólo eso, sino tres puntos enormes. Tan enorme como el golpe que pegó el Canalla.

Intención y utilitarismo

Central llegó hasta Avellaneda con una clara intención: meter un buen arranque. Lo hizo sin dudas. Tal vez toda esa expectativa de equipo punzante, que presione, que hostigue y a la vez juegue quede para otra oportunidad, aunque algunos de esos puntos se cumplieron. Lo que ocurrió fue que se impuso una manera determinada de jugar por el gol tempranero de Cervi. Durante una buena parte del encuentro la apuesta no menguó, pero el utilitarismo se imponía. Y ahí Central también sacó un aprobado.
Lo de la presión fue tal cual. Por ahí no tan pronunciada, pero cuando pudo, la llevó a cabo. Las pocas situaciones que generó Central fueron producto de que le faltó posesión, porque optó por intentar cerrar el partido con mucha antelación. Ahí jugó más de contra, con muchos rapiditos que podían marcar la diferencia, pero básicamente con un equipo apretado del medio hacia atrás. El ingreso del debutante Maxi González fue una clara muestra. Y ese utilitarismo sirvió para dar el batacazo.

Otro debut inolvidable de Coudet en Avellaneda

Allá por agosto del 95, un viernes por la noche y en Avellaneda, Don Angel Tulio Zof lo mandó a la cancha a los 69’ con el resultado adverso y él empató el partido sobre la hora. Claro que ante Independiente. Fue su debut como jugador de Rosario Central. Y hoy, casi 20 años después, también un viernes por la noche y en Avellaneda, pero en cancha de Racing, Eduardo Germán Coudet tuvo otro estreno exitoso, esta vez como técnico auriazul. Sí. El Chacho no se olvidará nunca de esta ciudad del Gran Buenos Aires.
La “pinta” es la misma, pero la postura es otra, con la seriedad que transmite el caso, en su nueva función. Sin aquel desenfado, Coudet vivió el estreno en el banco canalla con sobriedad, aunque parezca mentira. Hasta en la vestimenta: pantalón de jean, remera negra ajustada al cuerpo y buzo en su mano izquierda.
Eso sí, desde el pitazo inicial lo vivió siempre de parado y no se vio a uno de sus colaboradores, Ariel Garcé y Diego Monarriz, acercarse para compartir una opinión. Sin estridencias, sólo gesticuló para dar indicaciones puntuales, algún reto o alguna queja por alguna falta. Y también fue muy afectuoso con Cervi cuando decidió sacarlo temprano y quedaba claro que al goleador no le gustó en absoluto. Coudet se fue feliz de Avellaneda, como aquella vez.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS