Rusia 2018

Un bielsista que no quiere que le pase lo de Bielsa

Sampaoli, gran admirador del Loco, decidió licenciar a los jugadores en la preparación mundialista para evitar sobreexigirlos como hizo el rosarino en la previa al Mundial 2002.

Martes 05 de Junio de 2018

Todo el mundo sabe que Jorge Sampaoli tiene devoción por Marcelo Bielsa. Por algo cada vez que tiene una cámara adelante de sus ojos reconoce que el Loco siempre le voló la cabeza. Lo convenció desde el mismo momento en que salía a trotar por los bulevares de Casilda escuchando los discursos de Bielsa, quien por aquellos días dirigía a Newell's. Por eso los métodos de trabajo que desarrollaba ese entrenador admirado siempre fueron incuestionables para el actual DT de la selección argentina. Incluso, el Zurdo comulgó hasta con la preparación que tuvo aquel seleccionado que llegó al Mundial 2002 con la oblea de candidato al título pegada sobre sus espaldas.

Pero esa fascinación no fue tal cuando debió tomar decisiones y ser la voz de mando del grupo de la selección. Ahí se le traspapelaron los dogmas y Sampaoli, un bielsista de la primera hora, no quiere que le pase lo mismo que le pasó a Bielsa cuando sobreentrenó a los jugadores para disputar la Copa del Mundo en Corea-Japón. El desenlace de aquella historia no hace falta ni contarlo. Argentina llegó como una maquinita y fundió biela en la primera fase. Todo esto viene a cuento por la polvareda mediática que levantó la decisión de Sampaoli de licenciar al plantel argentino por casi dos días cuando sólo faltan once para el debut mundialista contra Islandia, en Moscú.

Se levantaron todo tipo de críticas por la determinación del DT y hubo, como ocurre en estos casos, opiniones gatopardistas para todos los gustos. Lo concreto es que si Sampaoli hizo lo que hizo no fue porque un día se levantó de la cama en la concentración en Barcelona y dijo: "Hoy no tengo ganas de trabajar y tampoco quiero que los jugadores entrenen". Nada más alejado de la realidad. El elemento que pesó en la balanza para liberar a los muchachos tiene una explicación. Fue cuando escuchó la palabra del preparador físico Jorge Desio, quien no dudó en comunicarle que veía a la mayoría de los jugadores sobrecargados muscularmente luego de las extenuantes temporadas que tuvieron en las distintas competencias en Europa. Vaya coincidencia. Fue lo mismo que escuchó Marcelo Bielsa de boca del fallecido profesor Luis Bonini en 2002. Pero el Loco hizo oídos sordos a la sugerencia de su mano derecha.

Sampaoli sí escuchó a su ladero. Prefirió exponerse al vendaval de comentarios malintencionados antes de arriesgar a que algún jugador sufriera una lesión muscular a días del estreno en Rusia. Los únicos que no se tomaron el recreo que les dio Sampa fueron Mascherano, Tagliafico y Armani, aunque los dos primeros se dejaron ver en el campo de entrenamiento en Barcelona. El resto optó por visitas familiares o distraerse antes de encarar la preparación final. La mayoría eligió la intimidad y sólo el rosarino Cristian Ansaldi agitó las redes sociales con una publicación en su cuenta de Instagram. Fue por una serie de fotos dentro de un jacuzzi, relajado junto a su esposa Lucila Ahumada, que provocó un lindo revuelo. Tanto como el método que utilizó Sampaoli de darles horas libres antes de meterlos pupilos en Bronnitsy.

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