Ovación

Un 2018 sin juego

Central y Newell's tuvieron un año de Superliga tan malo que están obligados a mejorar en 2019 para no sufrir con el promedio.

Jueves 22 de Noviembre de 2018

El recorrido de Newell's y Central por las dos superligas durante este 2018 es malo. Porque ni ganando los partidos que restan jugar este año, ninguno de los dos ni siquiera alcanzará el 50 por ciento de productividad, el piso indispensable para transitar por la medianía que impone la intrascendencia, esa que no genera ilusiones pero tampoco provoca pesares.

Pero los equipos rosarinos están muy por debajo de esa media. Este contexto muy adverso en la competencia de primera división a lo largo del año impone sin concesiones una inmediata corrección del desarrollo futbolístico en ambos clubes, ya que si siguen asociados al error en el futuro mediato la pesadilla desalojará a los sueños.

Los directivos tendrán que tomar conciencia que cuánto más cerca se está del abismo, más difícil es encontrar la tranquilidad necesaria para superar la travesía, razón por la cual siempre resulta más conveniente tratar de evitarlo, y aunque Newell's y Central estén cerca de la zona de turbulencias, todavía disponen del espacio de maniobra para torcer el rumbo.

Para poder cambiar la hoja de ruta, hay que mirar por el espejo retrovisor para ver que desde el inicio del 2018, contemplando la parte final de la Superliga 2017/18 y la primera fase de la Superliga 2018/19 ya próxima al receso, los rojinegros apenas alcanzaron una productividad del 36 por ciento, mientras que los auriazules sólo sumaron el 38 por ciento.

Los paupérrimos recorridos se hacen más notables cuando se detalla que Newell's ganó 8 partidos, empató 5 y perdió 14, mientras que Central triunfó en 8, igualó 6 y cayó en 12, con un partido postergado a disputar ante los sanjuaninos.

Estos guarismos explican con total nitidez que el 2018 fue un año futbolístico para el olvido en Superliga, y que se explica con mucha facilidad desde las malas decisiones adoptadas al respecto, donde la conformación de los planteles y los rendimientos colectivos e individuales elaboran el diagnóstico por sí solo.

Es recurrente que desde Newell's se argumente que su situación económica impone condicionamientos insalvables para dotar a su plantel de jerarquía. Bien vale aclarar que la misma fue agravada por algunas determinaciones que adoptó la actual gestión, la que hoy está reducida a la mínima expresión de representatividad.

Hoy informan como meritorio un progresivo ordenamiento de las cuentas, aunque esta tarea fue desarrollada por injerencia directa por parte de la Justicia tras desplazar a los directivos del área contable, no obstante en materia futbolística continuaron varias ventas y contrataciones que configuraron un derroche para las flacas arcas.

En el caso de Central, para los hinchas la final de la Copa Argentina asoma una vez más como la posibilidad concreta de un anhelado festejo postergado en el tiempo, y sin dudas que en caso de lograrlo poco o nada les importarán las formas, como así el improductivo año en superligas. No obstante, más allá de ese partido decisivo, los canallas saben que futbolísticamente su club no hizo las cosas bien. Y los directivos deben tomar debida nota de esto, más allá de la final de diciembre.

Los dirigentes de Newell's mensuran las próximas tres fechas para definir los pasos a seguir, mientras que los de Central supeditan sus determinaciones a lo que suceda con la Copa Argentina. Sería inviable para la comisión canalla prescindir de Bauza si alcanza el título.

Sin autocrítica no hay solución

No obstante, y de acuerdo a lo que dejan trascender desde los clubes, no se avizora una corrección partiendo desde una autocrítica, porque sus opiniones no giran en torno a cuestiones estructurales ni a un plan futbolístico, sino a aspectos coyunturales como el cambio o no de los entrenadores, la contratación más económica posible de algunos refuerzos, y la rescisión contractual de algunos jugadores a quienes les rubricaron onerosos acuerdos que hoy asoman como exorbitantes a la luz de los rendimientos.

Más allá de las particularidades de cada club, los directivos de Newell's y Central deben tomar nota de que el presente que supieron conseguir debe ser transformado con urgentes correcciones, forjando una identidad, porque el 2019 debe ser muy productivo de verdad, caso contrario se comenzará a hablar del fatídico promedio, palabra que degrada al fútbol de Rosario. Y que no se merece.

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