Jueves 26 de Noviembre de 2020
Newell’s y Diego Maradona, un amor de primavera que durará para toda la vida. Y que tuvo su última gran cita presencial en la tarde-noche del 29 de octubre de 2019, cuando Diego como DT de Gimnasia llegó para enfrentar a Newell’s en el Marcelo Bielsa. Ese momento ya mágico terminó siendo la última vez que el eterno número diez de la selección argentina pisó el Coloso. Allí recibió el afecto incondicional del pueblo rojinegro, que colmó cada centímetro de las tribunas para corear su nombre y agradecerle por haberse puesto en 1993 la camiseta leprosa. Una postal que lamentablemente no se repetirá, pero que quedará grabada a fuego como parte de la riquísima historia rojinegra. Fue la mirada del adiós. Del gracias totales al ídolo que este miércoles pasó a la inmortalidad.
“Algún día nos veremos, en esta cancha, algún día. No hablo por hablar, ni tampoco quiero hacer poner caliente a los de enfrente. No, no me importa. Yo soy leproso y a mí no me compra nadie. Yo soy incomparable. Gracias por venir, gracias por el recibimiento, gracias por este amor”, dijo Diego en aquella ocasión, en lo que terminó siendo la despedida del astro del pueblo rojinegro. La anécdota fue una victoria 4 a 0 del Lobo.
Se trató de la última gran noche del diez en la casa de Newell’s, que él mismo sentía también como su propia casa. Con un Maxi Rodríguez que se emocionó hasta las lágrimas y que lo abrazó bien fuerte, para toda la eternidad. Con obsequios de parte de la dirigencia leprosa que Diego recibió con su sonrisa más pura. Con un sillón tuneado de Newell’s y que le fue obsequiado para que vea el partido desde “su” trono. Todo fue emoción pura, genuina, auténtica, como sólo podía despertar el crack entre sus fieles.
Con el paso lento, como un gladiador curtido en mil batallas, Diego pisó el Coloso y el público explotó en un aplauso interminable. Era como que en la atmósfera se percibía que lamentablemente podía ser una de las últimas escenas de Diego en el Parque y por ello todos los presentes hicieron sonar las palmas más fuerte de lo habitual y también corearon su nombre al límite de las gargantas. El destino quiso que esa sea la despedida de la cancha leprosa y también fue uno de los recibimientos más emotivos que recibió de todos los estadios que visitó del fútbol argentino desde que tomó las riendas de Gimnasia.
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Las leprosos, como en otras ocasiones cuando vino con el Showbol al estadio cubierto, fueron además a ver al niño que hacía jueguitos con la pelota en los potreros de Villa Fiorito y que soñaba con ser campeón del mundo. Al juvenil que debutó en la primera de Argentinos Juniors de la mano de Canción Montes y que ya mostraba estirpe de crack. Y al autor del mejor gol de todos los tiempos con la camiseta de la selección argentina apilando ingleses en el camino a la conquista del Mundial de México 1986.
Mientras que la última vez que Diego estuvo en Rosario fue este año, más precisamente el 15 de febrero, antes de que la pandemia detenga al fútbol argentino. Fue en el cotejo entre Central y el Lobo, que el canalla terminó ganando 1 a 0. Los hinchas auriazules fueron respetuosos con Diego, que evidentemente está identificado con Newell’s. Igual no hubo hostilidades y eso reflejó que Diego es por sobre todas las cosas un emblema del fútbol argentino. Fue la última vez de Diego en Rosario, donde los hinchas de Newell’s también lo habían ido a respaldar al hotel en la previa del cotejo. Fue la última foto en Rosario y ya es el inicio de la leyenda.