Ovación

Tricolor de vuelta

Con un plantel numeroso y muy buenas individualidades, el M17 de Old Resian se coronó campeón del torneo oficial.

Miércoles 10 de Octubre de 2018

De los cuatro equipos que salieron campeones juveniles, solamente la M17 de Old Resian fue la única que ya venía con el galardón a cuestas. El campeón en M16 en 2017 repitió la vuelta olímpica un año después tras una muy buena campaña en la que jugó 18 partidos, ganó 14 y perdió los cuatro restantes, sumando 601 tantos a favor y 323 en contra. El equipo capitaneado por Kevin Ritterbuch tuvo en Guido Candini a su goleador con 146 puntos y en Tomás Lizazú (recientemente convocado al Pladar) al tryman, con 17 conquistas.

"El plantel es muy rico, numeroso y con buenas individualidades", describió Jorge Thoroughood, head coach del bicampeón, al iniciar la charla con Ovación.

"El año fue bastante particular porque los chicos están en una edad en la que empiezan con los viajes de estudio, las novias y las complicaciones propias del estudio, están en plena adolescencia pero, aún así, siempre hubo un compromiso por parte de ellos", destacó el entrenador. "Desde el staff tratamos de ser claros en cuanto a los objetivos a seguir y la exigencia que tuvieron fue relativa. Fuimos entrenamiento a entrenamiento, partido a partido, tratando de no sobrecargarlos con objetivos de máxima que no se podían llegar cumplir", agregó el coach.

"Las metas fueron a corto plazo. Durante el año todos los jugadores tuvieron sus posibilidades. Desde el que menos condiciones tenía al que más, absolutamente todos tuvieron partidos importantes para probarse como jugadores", insistió Thoroughood.

Luego el entrenador ahondó sobre las características del plantel y dijo que "tener un grupo humano fuerte hizo que todos se puedan desarrollar y expresarse de la mejor manera. La idea no fue formar un jugador de rugby para cada puesto, sino jugadores que sepan jugar al rugby y que puedan cumplir el rol en la cancha en el momento en que les toque estar, que sepan leer el juego y resolver en base a las circunstancias que se dan. Buscamos que cada uno de ellos tenga una visión más integral del juego".

En cuanto al torneo en sí, el entrenador observó que hubo equipos en la primera fase a los que les costó más que a otros y que cuando el equipo entró en la segunda fase "todo se hizo mucho más parejo y los partidos fueron en su mayoría exigentes. Como salimos campeones el año pasado, todos los equipos tenían ganas de ganarnos. Esa exigencia estuvo buena y los chicos la tomaron bien. En el balance final creo que jugamos bien y perdimos pocos partidos en el año", describió Thoroughood.

"El nivel del torneo fue bueno. Lo que sí me sorprendió fue el grado de agresividad física (bien entendida) con la que todos están jugando. Nosotros por suerte no tuvimos muchas lesiones y las pocas que tuvimos fueron en los hombros... lesiones musculares no tuvimos y eso es mérito de la buena preparación física", enfatizó el entrenador.

Finalmente Thoroughood reflejó un cambio de paradigma que se viene dando en este deporte, al decir que "las tomas de decisiones de los chicos van cambiando. Ahora van poniendo el deporte por encima del estudio, porque los chicos ven que, al ensancharse la base de la pirámide de los jugadores que son profesionales y semiprofesionales, lo ven cerca. Los chicos ven al rugby como una salida laboral o profesional y buscan desarrollarse como personas dentro del deporte. Esto es algo llamativo y totalmente distinto a lo que vivíamos nosotros", concluyó.


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