Ovación

Tras perder el invicto, Newell’s aún está con tiempo para la reacción futbolística

El partido ante Quilmes asoma como ideal para que los rojinegros enderecen el curso de su destino, ya que luego tendrá dos duelos cruciales: recibirá a River y visitará a Central.

Miércoles 01 de Octubre de 2014

Las derrotas nunca son buenas. Resultan dolorosas y alteran un rumbo establecido, ya que nunca se trabaja pensando en el revés deportivo. Pero también hay que entenderlas. Esperar que bajen las pulsaciones y asimilarlas de la mejor manera posible. Encontrarle esos diminutos lados positivos que muestran. Eso tiene que hacer Newell’s hoy. Debe parar la pelota y trabajar a partir del durísimo golpe que le dio Banfield el pasado lunes. Tras caer de rodillas ante un rival que en los papeles era más débil, debe dejar de pensar en que perdió una gran oportunidad de descontarle puntos clave al líder River y que resignó su condición de invicto. Hoy tiene que depositar las energías en que el domingo debe dar vuelta la historia. Tomar el choque con Quilmes como una inmejorable oportunidad para cambiar el rumbo pensando en lo que vendrá. Primero el choque ante el millonario, que aparece como crucial para las aspiraciones a mantenerse en la carrera por el título, y una semana más tarde el siempre trascendental clásico con Central.

Raggio debe poner sobre la mesa todas las herramientas que tiene. Está obligado a analizar y a actuar en consecuencia. Porque el durísimo nocaut que le dio el Taladro ya había tenido varias señales de aviso. Porque la floja producción del pasado lunes se condice con rendimientos previos que habían estado por debajo de lo esperado. Los ejemplos más claros de esto son el apretado triunfo ante Olimpo y el punto que terminó rescatando frente a Racing.
Es cierto que el entrenador rojinegro hoy tiene tiempo para trabajar e intentar dar un golpe de timón. Pero no la tiene nada fácil. Cada vez tiene menos elementos para trabajar. Justamente esa es una de las principales razones por la cual su equipo no logra generar el volumen de juego que pretende ni regularidad. Los motivos de eso lo sabrán puertas para adentro. ¿Será así? El lunes se sumaron a la enfermaría el mediocampista Diego Mateo y el defensor Marcos Cáceres. Y esa lista ya la ocupaban los delanteros Ignacio Scocco, Víctor Figueroa y Mauricio Tevez, y el defensor Milton Casco, que podría reaparecer el domingo.
El panorama no es el ideal. Eso nadie lo puede poner en tela de juicio. Porque cuando a un equipo se le caen tantas piezas, más cuando todas son de un marcado peso, es inevitable caer en la tierra de la improvisación. A Raggio le toca emparchar el equipo. Ya lo venía haciendo. Y era muy notorio. La fisonomía de su once inicial mostraba rostros de los que no resultan habituales, y jugadores en posiciones que no son sus naturales.

Esto es lo que le toca a Newell’s ahora. Y tiene que aprovechar que sucedió en esta instancia. Porque tiene tiempo para trabajar y recuperarse el próximo fin de semana. Porque aunque Raggio, quien se mostró dolido y molesto por cómo se produjo la derrota ante Banfield, diga que sólo piensa en Quilmes, sabe que se vienen tiempos movidos. Después del cervecero tendrá dos compromisos de alto voltaje: River y Central.
Hoy Newell’s tiene tiempo y espacio para maniobrar. Lo ideal hubiera sido sumar un triunfo que lo depositara a dos puntos de River y seguir con el invicto. Pero el hecho de tener la oportunidad de recuperarse antes de lo que hoy por hoy asoman como los partidos más importantes del torneo, no es un dato menor. Y esto no es menospreciar a Quilmes, un equipo que no se la hará fácil al leproso. Es encuadrar la situación.

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