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Top Five: Los puntos débiles de los próximos rivales de Central y Newell's en la previa al clásico

River y Boca llegan con fortalezas y flaquezas a los partidos del miércoles ante Newell's y Central, en lo que significará la previa del esperado clásico de la ciudad. 

Lunes 31 de Marzo de 2014

Con los malos resultados de Newell's y Central del fin de semana, la atención estuvo centrada en la Bombonera, en el superclásico que River le arrebató a Boca en su propia cancha, siendo que además son los próximos rivales de los equipos rosarinos en la previa al clásico de la ciudad del domingo que viene.
 
Newell's cosechó el sábado un empate con sabor a poco, ya que el mix de titulares y suplentes no pudo sostener la victoria ante el limitado Quilmes, que a uno del final marcó la igualdad definitiva.
 
Por su parte, Central no tuvo buena marcha en su tránsito por el sur de Buenos Aires, porque los granates le ganaron con dos pelotas paradas que dejaron preocupación en el equipo de Russo.
 
Como el año del Mundial no da respiro, pasado mañana Central recibe a Boca a las 17.10, mientras que Newell's va al Monumental el mismo día pero a las 20.15. 
 
Por eso es preciso evaluar lo que dejaron los poderosos conjuntos porteños que serán rivales antes del domingo que viene, cuando se juegue el gran partido de la ciudad.
 
River entonado pero sin idea de juego. El equipo de Ramón le tapó la boca al de Bianchi, guapeó en la tierra de su rival, y además se trepó a los puestos de vanguardia del torneo, ya que quedó tan sólo a un punto del líder Colón, que cayó ante Arsenal y sigue con 18 unidades. Ahora va por todo, con la ventaja de no jugar la Copa y tener todas sus energías puestas en el torneo vernáculo. Aunque desde que volvió del Nacional B, el problema no han sido los otros, sino la propia energía del millonario que es un conjunto mediano, que no tiene una línea de juego, y depende de la buena tarde de alguno de sus jugadores para marcar diferencia, además de que se cae justo cuando tiene que ganar. 
 
Endeble millonario. Claro que el triunfo disimula las falencias, pero no debe pasar desapercibido que la defensa de River es un tembladeral y que quien salvó las papas fue Marcelo Barovero, la figura del supreclásico. Gabriel Mercado y Ramiro Funes Mori fueron los más flojos de la línea de atrás que no quedó expuesta porque sin dudas Gigliotti y el Burrito Martínez no están amigos del gol. Ambos delanteros no estuvieron finos sino que le erraron a la pelota al momento de la definición.


 


El caos de Boca. Bianchi nunca le encontró la vuelta a este equipo, ni siquiera ayer con Riquelme inspirado, el xeneize se queda en promesas de recuperación, no muestra actitud y deambula por las canchas argentinas sin ideas, desganado, sólo sostenido por el aura histórica del Virrey y también de Román. Pero tanto el entrenador como los jugadores una vez más prefirieron echar culpas al árbitro -que las tuvo- y no evaluar las lagunas que dejan Forlín, el Cata Díaz y Grana en la defensa, que es un colador.
 
Riquelme vacío, Orión perdido. Juan Román metió un golazo, exquisito, maravilloso, de esos que estimulan al fútbol como pasión de multitudes, pero no alcanzó. Es que más allá del tiro libre que consiguió el empate, Riquelme no gravitó como conductor de su equipo. Pero sin dudas los dardos apuntaron al arquero de la selección, que denota falta de confianza y una irregularidad cada vez más notoria. Orión tuvo una salida desacertada en el córner que Funes Mori aprovechó y cabeceó para ganar el partido. Después del conflicto con Ledesma, el uno riompió el silencio y les pidió disculpas a los hinchas.


 
La cabeza en el superclásico. Es imprevisible saber que sucederá el miércoles, como casi todo en el fútbol. El batacazo en la Bombonera puede potenciar a River ante Newell's en Núñez o también puede suceder que lo encuentre relajado, concentrado en el festejo y no con la cabeza en un partido que llega muy seguido. Mientras que Boca puede sacar a relucir su vergüenza deportiva en Arroyito y querer recuperarse ante Central para dejar atrás rápidamente la derrota del domingo, o puede pasar que el equipo de Russo esté en condiciones de azotarle el cachetazo final al Xenieze que hace más de un año anda a los tumbos.
 
Bonus track: Los árbitros dejan dudas en todos los partidos, también en el superclásico donde los dos goles de River estuvieron viciados de nulidad. Pitana, a instancias del línea, se equivocó en convalidar el gol de Lanzini, ya que Teo Gutiérrez estaba en offside. Mientras que no fue córner la situación que finalizó en el tiro de esquina que luego cabeceó Funes Mori y fue el gol de la victoria. Claro, que en la mala salida de Orión, Pitana no tuvo nada que ver.


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