El rosarino Tomás López, exSonder, brilla en el Montpellier y su enorme nivel lo acerca a una nueva oportunidad en la selección argentina de vóley
06:10 hs - Lunes 20 de Abril de 2026
El MVP, “Most Value Player” o “jugador más valioso”. Sea en el idioma que sea, la consigna es contundente. El rosarino Tomás López la rompe con el Montpellier en la liga francesa de vóley, una de las cuatro mejores del mundo y se ilusiona con un posible llamado a la selección argentina tras ocho años de ausencia.
El exSonder, de 31 años, también viene de ser consagrado por tercer año consecutivo como el mejor atacante de la liga de Francia. Sigue sumando premios. Mantenerse en el primer nivel es otro. No cualquiera está preparado para sostenerlo. Y no es casualidad que el nuevo DT de la mayor en reemplazo de Marcelo Méndez, Horacio Dileo, ya posara sus ojos en él para traerlo de vuelta a la albiceleste tras aquel Mundial Italia-Bulgaria 2018. Los grandes objetivos para este 2026 serán ni más ni menos que el clasificatorio a los Juegos Olímpicos 2028 y la Liga de Naciones (VNL). La ilusión no se la quita nadie.
Tomás López transita su segunda temporada en Montpellier, tras tres previas en Nantes, y arrastra pasos por Italia y Alemania. Todo luego de despegar desde el plano local con Sonder, Puerto San Martín y Libertad de San Jerónimo Norte. Actualmente busca su primer título de liga en Francia y está a un paso de acceder a la final, instancia a la que no pudo llegar el último año. “Queremos cerrar una gran temporada”, le dijo el punta a Ovación desde Francia.
>>Leer más: Cambió el patín por el vóley, superó una grave lesión y hoy brilla en la selección argentina juvenil
Sonder, en la vida de Tomás López
—Ya es una normalidad que cada entrevista de vóley tenga a Sonder como protagonista, una gran escuela formadora de talentos, y tu caso no es la excepción. ¿Cómo empezó tu historia en el tricolor?
—Empecé a jugar al vóley en Sonder a los 12 años, porque me quedaba cerca de casa, a unas 5 cuadras. Entonces podía ir caminando. En un momento dejé de jugar para dedicarme al fútbol pero a los 16 volví al vóley y me enfoqué de lleno. Jugué Liga Argentina con Puerto San Martín y Libertad (San Jerónimo Norte), además de la A2 con Sonder. En el club aprendí un montón de valores. El deporte enseña y educa. En Sonder aprendimos a respetar al rival y a los profesionales del club que nos acompañaban en cada torneo, que eran un ejemplo para nosotros.
—En la temporada 2018/19 pegás el salto a Europa y arrancaste una travesía que te llevó por Alemania y ahora a Francia. ¿Cómo transitaste ese cambio tan grande?
—A nivel deportivo, la experiencia en Italia fue la peor. Tenía una gran expectativa y metas por cumplir con el club (Tono Callipo) pero no se dio nada. Me sirvió de aprendizaje para bajar varios pisos y volver a subir con más fuerza. Aparte, después de esa temporada tuve una lesión de tobillo y me operaron. En lo personal me fue mal. Pero ese parate de algunos meses lo aproveché para replantearme mi carrera y el futuro. Después me voy al Bühl de Alemania, un club de mitad de tabla, al que pudimos clasificar a playoffs. Fue un buen paso. Alemania fue un trampolín para llegar a la liga francesa, que está entre las cuatro mejores del mundo. Ya es mi quinta temporada acá: tres en Nantes y dos acá en Montpellier.
>>Leer más: Vóley: la Fábrica fue una fiesta, Sonder ganó, es finalista y de Primera
El sueño de volver a la selección argentina
—Ahora estás en un nivel altísimo en Francia, lo que te puede valer la vuelta a la selección argentina después de mucho tiempo.
—Te soy sincero, al principio tuve miedo porque no sabía cómo podía rendir en una liga tan competitiva. Lógicamente quise subir la vara y el nivel, para tener la posibilidad de volver a la selección. Es mi sueño. Después de 8 años vuelvo a estar en consideración y eso me pone muy contento, también por mantenerme tantas temporadas en el más alto nivel.
—¿Qué cambió de aquel chico que tuvo su primera experiencia en la mayor, al que la puede tener ahora?
—En 2018 jugué el Mundial de Italia-Bulgaria siendo bastante joven. Venía del ascenso con Libertad y en un año y medio estaba jugando en la selección mayor. Fue un cambio muy brusco. El nerviosismo y la presión hicieron que no lo disfrutara tanto como quería. Igual defendí la camiseta argentina lo máximo que pude. Ahora tengo con otra experiencia en la espalda, con mayor camino recorrido. Si bien la presión siempre va a estar, ahora sí lo disfrutaría.
Las distinciones recibidas en Francia
—Por tercer año consecutivo te premiaron como el mejor atacante de la liga francesa y ahora le agregaste el MVP al mejor jugador de la temporada. ¿Qué significa semejante distinción para tu carrera?
—Los premios y reconocimientos son un mimo al trabajo que uno hace para poder competir contra los mejores y conseguir grandes objetivos. Ya sea ganar títulos o volver a la selección argentina. Estar a la altura de un club como Montpellier te exige pelear todo. Lo más difícil siempre es mantenerse y eso es lo que más contento me pone. El año pasado no pudimos llegar a la final de la liga, se nos escapó por nada, así que ahora vamos por eso para cerrar una gran temporada personal y grupal.
>>Leer más: Una causa social y solidaria enciende la expectativa de un torneo de vóley en Rosario