Jueves 25 de Noviembre de 2021
Amado, odiado pero nunca indiferente. Diego Armando Maradona dejó su huella adentro y afuera de la cancha, pero fundamentalmente por lo que hizo adentro. Considerado el mejor jugador de todos los tiempos, inició su carrera en Argentinos Juniors, pasó a su querido Boca, sufrió en Barcelona y llevó al equipo del sur italiano, Napoli, a lo más alto. Y por supuesto, se consagró por la eternidad con su inolvidable actuación en el Mundial de México 86, con sus goles inmortales, el mejor de toda la historia ante Inglaterra y muchos otros hitos. Finalizó su carrera con la xeneize, tuvo un paso por Sevilla y también lo hizo en Newell's, dejando una huela imborrable en todos los leprosos pese al poco tiempo que estuvo. De hecho, la ficha estaba en el club del Parque para su última Copa del Mundo, en Estados Unidos 94.
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Maradona fue un ídolo de multitudes, conocido en todo el mundo. Fue noticia siempre. Su magia encandiló, hizo lo que nadie y por eso recibió el cariño eterno de las grandes mayorías, futboleras o no. La consagración en México, el Mundial con el tobillo roto en Italia donde alcanzó el subcampeonato, llenaron de emoción y de memoria colectiva a varias generaciones, sobre todo de argentinos que hace un año lo despidieron con la mayor de las tristezas.
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Pero lo dicho, Diego fue noticia por numerosos escándalos, algunos de los cuales aún se siguen ventilando. Pero si por algo cautivó y se lo elevó al rango de Dios, fue por esa zurda al servicio de la pelota y de una camiseta que defendió en toda circunstancia con el mayor de los sacrificios y de su magia. Aquí un repaso de una carrera deportiva inolvidable, un sello indeleble que quedará para siempre en el legado popular.