Ni Copetti, ni Badaloni, ni Marco Ruben, con pocos minutos en cancha, lograron hacer pesar la figura del centrodelantero
00:58 hs - Viernes 14 de Agosto de 2026
Un equipo que busca protagonismo y pretende dejar una huella no tiene otro camino que tender puentes con el gol, algo que hasta el momento a este Central le está costando. Pero claro, el foco hay que ponerlo en esta llave frente a Corinthians, en la que son 180 minutos a cara de perro y en la que un gol lo puede ser todo. ¿A quién se le pide goles? A los delanteros, sobre todo a aquellos que se mueven como referencia de área.
Lejos se está de afirmar que Central no pudo marcar la diferencia en este choque de ida contra el Timao porque sus 9 no estuvieron finos. Nada de eso. Pero sí es un hecho que cuando el punta no está afilado, todo cuesta un poco más.
Incluso en estos primeros 90 minutos el entrenador Jorge Almirón probó con todos los centrodelanteros que firmaron planilla. Arrancó Copetti y después entraron Tomás Badaloni primero y Marco Ruben después.
Que eso haya sucedido es una muestra acabada de por qué Central no pudo quedarse con el triunfo en este primer chico. En esa bolsa, por supuesto, también hay que meter al resto, a esos que tuvieron alguna chance para convertir y también fallaron.
Y, vaya paradoja, a ninguno de los tres 9 que estuvieron en cancha les quedó una más o menos clara para que se lucieran, excepto Ruben quizás, pero no siempre es necesario que todo les quede servido en bandeja.
Copetti volvió a hacer de las suyas en esto de esforzarse, de ir al choque de manera permanente, de brindarse por completo, muchas veces en soledad, con los centrales rivales. Pero una vez más le costó formar parte del circuito de juego.
En el complemento llegó un momento en el que su salida parecía cantada, pero Almirón lo dejó en cancha y le puso a su lado a Badaloni, el centrodelantero que vino para suplir la ausencia ni más ni menos que de Alejo Veliz.
El ex-Godoy Cruz fue más de lo mismo de eso que demostró en estos primeros partidos del Canalla en el semestre. A él tampoco nunca le quedó ninguna redonda frente al arco para romper la sequía goleador que ya lo persigue, pero aún en esas pocas veces que logró entrar en juego, la seguridad con la pelota en los pies no fue lo suyo. Fue otro partido livianito, como otros tantos que ya tuvo.
Y en ese manotazo de última que metió Almirón no le quedó otra que probar con otro 9 que pudiera hacer algo distinto dentro de un área de Corinthians que recibía centros por doquier.
Es más, en los poquitos minutos que jugó, Marco Ruben al menos se las ingenió para meter una media vuelta cruzada que se fue desviada.
Para el resto del equipo también hay tarea para el hogar, porque para que un centrodelantero pueda convertir siempre es necesario que la pelota llegue limpia a la zona de sentencia. Y este equipo que manejó mucho tiempo la pelota no logró hacerlo.
Central hoy es un equipo al que le cuesta lograr que su centrodelantero puedan lucirse y es algo que siempre juega en contra, más en instancias de eliminación directa, en las que un gol puede marcar el rumbo.