Ovación

Todos con la misma camiseta

Hinchas de Central y Newell's se unen en territorio chileno por un objetivo que los hace olvidar por un rato sus antagonismos

Domingo 14 de Junio de 2015

Este tipo de competencias iguala a los hinchas. Los ubica en un mismo plano. Los convierte en una gran familia. Por eso las camisetas de los clubes convergen en una misma masa donde se saludan y conversan como si se conocieran de toda la vida. Aunque bien vale especificar que el manto que los cubre, más allá de las particularidades sentimentales por sus equipos, es la albiceleste. Es por ello que no debe sorprender la mixtura que se produce entre simpatizantes clásicos.

No obstante, este contexto que se visibiliza y se hizo notorio ayer por la mañana en la previa en el centro de La Serena, vale destacar la particular historia que escriben de este lado de la cordillera cuatro amigos rosarinos, dos canallas y dos leprosos, o viceversa para no herir susceptibilidades.

Los integrantes además tienen un dato que hace a la narrativa más futbolera aún, ya que dos de ellos son hijos de reconocidos futbolistas.

Sebastián Ferrero, alias Osito, y Mauricio Coullery, cuyo nombre sus amigos lo reducen a Mauri, no necesitan demasiados antecedentes para ubicar a sus progenitores, de quienes ellos hablan con mucha satisfacción.

Mientras los hijos de Ricardo y Oscar son de Central, sus amigos Emi Serrano y Ariel Michaloutsos (más conocido como Micha por razones obvias de pronunciación) son de Newell's, aunque conviven en su estadía hasta el domingo próximo con total armonía, más allá de un eventual cruce irónico cuando la charla se pica en broma.

Ellos se alojaron en unas cabañas y el viaje compartido desde Santiago a La Serena permitió disfrutar de los condimentos del periplo.

El Osito Ferrero jugó como centrodelantero en varios clubes, donde compartió momentos con el Patón Guzmán en Independiente Rivadavia de Mendoza, de quien guarda muy buenos recuerdos. Mientras que Mauri Coullery destaca a su hermano leproso como futbolista, en una familia donde conviven ambos sentimientos. "No te olvides de que mi viejo jugó en Newell's y Central", dice, lo que rápidamente es corregido por Ariel, el Griego: "Pero tu papá es leproso, lo veo siempre en la cancha". Recuerdo que despierta a Emi Serrano, agotado por el viaje, pero que festeja como un gol.

Ellos disfrutan y proyectan su estadía en tierras chilenas. Convencer a Serrano de comer fruto de mar es como intentar hacer hervíboro a un león, y repite su desenfrenado amor por las carnes de vaca, cerdo, oveja y... Bah, todo bicho que camina en síntesis.

Pero Ariel pugna por persuadirlo con su arte culinario, y Mauri y Seba lo bancan.

El viaje de 470 kilómetros tuvo matices muy divertidos. Ellos, leprosos y canallas unidos por una amistad, exhibieron su lealtad a la selección que dirige Gerardo Martino. Y también a sus colores de pertenencia. Y eso siempre surge. Por eso el clásico también se jugó aquí a la distancia. Un comentario del Griego desató la mirada cómplice de Ferrero y Coullery. "Hace rato que no festejan un clásico", se escuchó. Y la réplica no demoró: "Y perdimos la costumbre porque estuvimos tres años sin jugarlo porque ustedes no estaban". Y otra vez Emi se despertó para festejar la ocurrencia.

Amigos son los amigos. Pero más lo son cuando pueden jugar un clásico así, juntos para alentar a la Argentina.

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