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Todo puede pasar

Es el nuevo lema para la AFA. Las conveniencias disparan distintas versiones de lo que puede ocurrir con los torneos para cuando la salud mundial autorice que la pelota vuelva.

Martes 24 de Marzo de 2020

Todo lo que se escriba es en base a supuestos. A ideas “disparadas” por conveniencias. En medio de una prioridad muy clara, muchísimo más importante que jugar al fútbol profesional o semiprofesional: la pandemia del coronavirus. Hoy hay que evitar enfermar y cortar cuanto antes las muertes que provoca. Claro, mientras tanto se puede pensar y hacerlo bien en torno al fútbol que tanto atrapa e interesa a la gran masa. La rosarina, con Newell’s y Central a la cabeza, hoy con una prioridad algo distinta a la de inicios de la temporada 2019/2020, cuando solo interesaba que se salvaran del descenso por culpa del muy mal promedio. Hoy, casi salvados (por las buenas campañas) y con apenas 10 partidos por jugar (¿continuará la Copa Superliga tras la 1ª fecha?), la mirada también incluye clasificaciones a copas internacionales como la Libertadores y la Sudamericana (hoy adentro Newell’s, afuera pero en el límite Central). ¿Para qué conseguir los pasajes? Por lo económico en cuanto a premios que dispone la Conmebol, aunque también con mayores gastos, por lo que les correspondería a los futbolistas. También con reparos porque llegado el caso después deben elegir entre una competencia u otra porque no tienen planteles para ir hacia dos frentes a la vez, encima con los promedios apretando un poco, mientras la idea es eliminarlos.

Trascendidos. Versiones en off. Desde los pasillos de la AFA que volvió a tener el poder sobre la mal-lograda (malograda, también) Superliga. Todo apunta a cambiar lo previsto reglamentariamente, una “costumbre” afista desde hace años en medio de los torneos.

Versiones

Se dice: dejar de lado la 1ª fecha de la Copa (mal para Newell’s, que ganó, bien para Central, que perdió); clasificar a las copas de acuerdo a la Superliga terminada (con auriazules y rojinegros clasificados a la Sudamericana); y dejar sin efecto los descensos: salvada definitiva para ambos, buenísimo para el Gimnasia de Maradona, para los sabaleros de Colón, los entrerrianos de Patronato, los santiagueños de Central Córdoba (con un dirigente de muchísimo peso en la AFA como es Pablo Toviggino), los marplatenses de Aldosivi y el Banfield de Falcioni. Y ascender a dos grandes de la Primera Nacional que lideran las dos zonas: los tucumanos de San Martín y los bohemios de Atlanta. Claro, también habría que prometerles algo más a los del ascenso que pelean arriba.

¿Por qué esto? ¿Cuál es el apuro? Es cierto que no se sabe cuándo podría volver a jugarse al fútbol. En abril no suena lógico. En mayo hasta parece difícil. En junio, ojalá. Acá es donde debe mirarse de arriba a abajo. Desde la Conmebol a la AFA. Y sin pensar en la Fifa, algo que también debería influir.

Hoy la Conmebol tiene suspendidos los torneos. La Copa América organizada en conjunto por Colombia y Argentina programada del 12 de junio al 12 de julio se suspendió para el 2021 (no hace falta llegar a esta fecha con la Copa Superliga terminada). La Libertadores y Sudamericana 2020 están parada al menos hasta el 5 de mayo (da lo mismo la fecha de las finales, hasta ahora pautadas para mediados de noviembre, el 21 la Libertadores), lo mismo pasa en Europa con las suspensiones y ni se habla del torneo Mundial de Clubes.

Entonces, para qué apurar el torneo argentino si las clasificaciones son para las ediciones de 2021. Y no parece tan descabellado que 10 fechas se completen antes de fin de año (en diez fines de semana, es decir 2 meses y chirolas). Claro, se prescindiría de un torneo intermedio para clasificar (en medio de esto también estaría la Copa Argentina) con medio año de anticipo.

El eje en lo económico

Obviamente, lo económico juega un rol clave. Con la televisación manejando los hilos, que si a los clubes se les cortan caerían todos en bancarrota. Por eso hay que jugar cuanto antes, aunque sea sin público. Claro, pero buscando que no haya riesgos para los futbolistas, cuerpos técnicos y organizadores de partidos.

Que aparezca otro torneo corto, o uno más largo con los equipos ascendidos antes de terminar la fase inicial del actual (quedan 9 fechas, más un Reducido con eliminación directa), que hacerlos de enero a diciembre de 2021 (así se hace en la mayoría de los países sudamericanos), o seguirlos de mitad de un año al otro como en Europa.

“Todo puede pasar”, sería el lema actual. Hoy no es “Todo pasa”, como decía Julio Grondona en sus décadas de presidente de la AFA. El que manda es Claudio “Chiqui” Tapia, surgido del fútbol del ascenso, pero rodeado de los 5 grandes de Buenos Aires (Boca, River, San Lorenzo, Independiente y Racing) y acompañado por todos, que ya aprobaron su liderazgo hasta 2025, incluidos los dirigentes de Central y Newell’s, que tendrán sus lugares como vocales en la directiva.

Lo real es que hoy el fútbol no tiene fecha de regreso, lamentablemente por la pandemia del coronavirus, y que en la AFA tendrán que ponerse de acuerdo los clubes para hacer las cosas bien, no para acomodar todo a las conveniencias.

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