Ovación

Tiró el freno de mano

Tras la convincente versión futbolística exhibida frente a Olimpo, con la que había logrado su tercera victoria consecutiva, Central no sólo bajó su rendimiento sino que ya no pudo volver a sumar de a tres.

Miércoles 14 de Marzo de 2018

La regularidad hace a los equipos. O en el mejor de los casos, a los grandes equipos. Este Central está lejos de gozar de los méritos suficientes como para colgarse semejante rótulo, pero había logrado dar unos cuantos pasos al frente en la recuperación que se había propuesto. Y quizá con algunos atenuantes que hagan a la cuestión, solito comenzó a patinar nuevamente en el fango, sin poder afirmarse cuando la situación realmente lo ameritaba. Entró en un terreno con controversias y paradojas propias de los equipos en pleno proceso de consolidación. La referencia es clara e ineludible. En el momento en el que pareció asentarse y echar buenas bases aparecieron las dudas y los resultados que, si bien no borraron de un plumazo todo lo anterior, lo pusieron en una situación cuanto menos para reflexionar. Aquella actuación convincente desde el resultado pero mucho más desde lo futbolístico que exhibió frente a Olimpo fue el pico de rendimiento y a partir de ahí llegó nuevamente la irregularidad.

No fueron pocos los que pensaron que aquella goleada en Arroyito frente a Olimpo había sido el puntapié inicial para la consolidación. Porque hasta ese momento el canalla ganaba pero le faltaba convencer más desde el juego, cosa que en esa ocasión finalmente hizo. Incluso desde estas mismas páginas se hizo referencia al tema, advirtiendo que el equipo había dado un "salto de calidad" (ver facsímil). Era la realidad de ese momento. Hoy parece otra cosa.

Aquel triunfo había puesto al equipo de Leo Fernández bajo el manto protector de una racha importante de buenos resultados, posicionándolo mucho mejor de cara a la zona de clasificación de Copa Sudamericana. Dos puntos lo separaban. Ahora la distancia es más pronunciada (5 unidades) y, por lo tanto, la pendiente un poco más empinada.

Es que cuando parecía que el funcionamiento colectivo estaba mucho más cerca del ideal y, por consiguiente, la sensación de que los buenos resultados serían más una consecuencia de ello, la falta de capacidad del equipo para sostener juego y resultados mostró grietas.

Obviamente que se debe tomar en cuenta que esa actuación convincente fue ante un Olimpo desvencijado, con claro destino de B Nacional, pero Central cumplió con lo que debía. El problema es lo que vino después. Porque pasaron tres partidos en los que no sólo no pudo ganar, sino en los que expuso vacilaciones.

Primero fue el alternativo de Lanús, contra el que no logró marcar presencia. Después el competitivo Godoy Cruz, pero en el Gigante de Arroyito, donde hasta ese momento el equipo de Leo Fernández no sólo no había resignado puntos sino que tampoco le habían convertido. Y ahora el juvenil equipo de Vélez, que si bien porta un ritmo vertiginoso en su juego cuenta con más jugadores jóvenes que de experiencia (encima contra Central llegó con tres bajas).

Traducido al lenguaje futbolero, en el momento en el que Central tuvo que demostrar que tenía todo para afianzarse e ir con mayor decisión a meterse al terreno de copas internacionales, el equipo flaqueó.

¿Ocurrieron cosas en el medio que puedan tomarse como atenuantes? Por supuesto. Es que en un abrir y cerrar de ojos el canalla perdió primero a Maximiliano Lovera por lesión en la previa de Godoy Cruz y después de ese partido ocurrió algo similar con Marco Ruben, Mauricio Martínez y Fernando Tobio (este último por suspensión y ya está para volver). También sucedió lo de Néstor Ortigoza pero casi que ni se toma en cuenta, ya que el volante prácticamente no había jugado. Fueron demasiadas bajas para un plantel corto, en el que cada ausencia implica un estudio pormenorizado de parte del entrenador para ver a qué puede echar mano.

Aunque sirva quizá para explicar por dónde pasan los vaivenes del equipo, ya demasiado atrás en el tiempo parece haber quedado aquel cambio de entrenador. Lo cierto es que, desde el prisma de los resultados, con Leo Fernández hubo un giro de 180 grados, que fue lo que sirvió para salir del fondo y meterle algo de decoro a la campaña. Pero eso no quita los padecimientos que aún anidan en ese proceso de afianzamiento al que el canalla no pudo darle forma en los últimos partidos, sobre todo después de lo que fue su mejor cara futbolística en el año.

Empantanado. Central venía con una racha de tres triunfos seguidos, pero en los últimos partidos se le hizo complicado. Hoy está más lejos de la zona de copas.

Después del pico de rendimiento

La forma en la que Central resolvió el partido contra Olimpo fue lo que más se destacó. Ovación habló en ese momento de que el equipo de Leo Fernández había dado un salto de calidad en cuanto a las formas, las que finalmente colaboraron con el resultado.

puntos

sobre 9 posibles cosechó Central en los últimos tres partidos. Perdió ante Godoy Cruz y empató con Lanús y Vélez.

por ciento

de eficacia lleva el equipo de Leo Fernández en lo que va de 2018, con 3 triunfos, 3 empates y dos derrotas.

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