Viernes 16 de Diciembre de 2016
Carlos Tevez tiene un sentimiento ambiguo y es una figura tan grande para el fútbol argentino, que hasta que no tome una posición definitiva sobre su futuro, será novela. Por un lado, el Apache se quiere quedar. Boca es el club de sus amores y por el que hizo todo para volver con vigencia absoluta. Por el otro lado están las ganas de irse porque según dijo, había cosas que pensaba que podría cambiar y no pudo y que cuando las cosas no funcionan en el equipo se pone tan mal que lo sufre la propia familia. Todo esto amén de la montaña de dólares con la que intentan tentarlo desde China.
Tevez confió que está "sufriendo" mientras evalúa si deja el club para jugar en Asia, que no imagina irse e insistió que recién lo definirá "cuando tenga la cabeza fría".
"Estoy sufriendo. Todavía no me lo imagino. No me imagino irme, no me entra en la cabeza. La decisión es de uno, muy propia y sé que mis compañeros quieren que me quede y el técnico también, la dirigencia y la gente, pero es más propia que otra cosa. Cuando tenga la cabeza fría decidiré", precisó.
La puerta está abierta. Tevez se puede ir pero también se puede quedar. Y en este caso parece no haber doble discurso ya que ayer, mientras Carlitos declaraba lo que declaraba, paralelamente, el presidente Daniel Angelici confirmaba en un acto en Ezeiza que el Apache no había definido su situación, que deseaba que se quedara pero de no ser así aprovechará que Boca pueda explotar el desembarco en el mercado chino.
El sufrimiento al que se refirió Tevez, fue el siguiente: "Uno se encontró con una realidad y trata de poder cambiar algunas cosas y se ve que no se puede. No voy a entrar en detalles, pero es más personal que otra cosa, y afrontar la realidad a veces es muy difícil". Y agregó Carlitos: "Cuando vine lo hice para pasar mi vida, quedarme y que mis hijas crezcan acá. Pero uno se tiene que replantear un montón de cosas". La decisión está en sus manos. Y mantiene a todo Boca en vilo.