Martes 09 de Agosto de 2022
Carlos Tevez está perdido en su laberinto. Y en esa desorientación quienes terminan pagando los platos rotos son los chicos del club. El entrenador de Central limpió a varios experimentados y en Victoria mandó al frente de batalla a un puñado de juveniles inexperimentados. Tigre no los perdonó y los pibes quedaron expuestos. Tales los casos salientes de los mediocampista Kevin Ortíz y Juan Cruz Cerrudo. Los dos hicieron un partido de discreto para abajo en un contexto desfavorable.
Cerrudo tuvo su primer partido de titular con la casaca canalla. El juvenil venía de sumar minutos ante Quilmes, por la Copa Argentina. Tevez lo hizo jugar siempre como un volante bien abierto por la izquierda. Mostró velocidad, fue rápido, las corrió a todas pero no ganó ningún mano a mano. Tuvo una noche torcida como todo el equipo en realidad.
Juan Cruz tampoco no pudo generar peligro, ni desbordar. La resultante marca que nunca pudo generar ni tirar una diagonal hacia al centro del campo de juego. Le costó siempre hacer pie. Incluso, varias veces lo sacaron poniéndole el cuerpo en una clara exposición de que aún está verde para ejercer semejante rol en el medio de la selva y con un proyecto que sigue con crédito por el clásico ganado.
Por su parte, otro producto genuino de la cantera auriazul que quedó envuelto en el mar de dudas táctico fue Kevin Ortiz. El volante central estuvo en líneas generales prolijo con la pelota. Se atrevió y animó a jugar la pelota siempre redonda. Incluso hasta probó al arco en uno de los poquitos remates que tuvo Central en todo el partido.
Pero se fue quedando sin resto con el correr de los minutos. Es más, promediando los 15 minutos del segundo tiempo comenzó a acusar cansancio. Se lo vio en varios pasajes agacharse para elongar hasta que Tevez se dio cuenta y lo terminó sacando. Cabe destacar que este juvenil tenía acumulado tan solo 5’ en primera división y era del torneo pasado cuando Central jugó frente a Arsenal.