Jueves 30 de Junio de 2022
Cuando Carlos Tevez tomó las riendas del equipo realizó un fuerte diagnóstico sobre el presente futbolístico de Central y entre tantas cosas a las que hizo referencia mencionó la necesidad de que el equipo muestre otra cara de visitante, donde indudablemente le está costando horrores. A tal punto que los últimos seis partidos que disputó fuera del Gigante de Arroyito los perdió a todos, marcando apenas dos tantos. El próximo lunes Tevez tendrá su primera experiencia como visitante y el objetivo es que Central empiece a mostrar algo distinto.
Está claro que lo que busca Tevez es que Central empiece a mostrar signos vitales más allá de donde juegue. En su debut como técnico, ante Gimnasia, hubo algunas pequeñas cosas que parecieron corregirse, pero fue derrota. El tema es esa apreciación que el Apache hizo antes de hacerse cargo del equipo, que tiene que ver con las falencias cuando sale de su cancha.
Tevez tenía muy en claro los datos de lo que le estaba costando a Central en condición de visitante, pero la real dimensión de este karma que persigue al canalla lo vivió en carne propia, cuando se sentó en uno de los palcos del José Amalfitani, donde presenció junto a su cuerpo técnico la derrota del equipo, dirigido en ese entonces por Pirulo Rivarola.
Este Central hoy no da garantías ni siquiera cuando juega en el Gigante de Arroyito, pero demuestra cada vez que sale que su rendimiento decae mucho más.
Esta historia se empezó a inscribir con Leandro Somoza, quien nunca le encontró la vuelta al equipo jugando como visitante. Es que fueron cinco los encuentros disputados y todos perdidos, con la particularidad que marcó apenas dos tantos.
El derrotero canalla comenzó en el 0-2 en cancha de Tigre, en lo que fue el debut de Somoza como entrenador de Central. Y el hoy justamente DT de Aldosivi nunca pudo corregirlo. Por eso los retornos con las manos vacías desde Mar del Plata (0-1 con Aldosivi), desde Lanús (1-3) y dos veces desde Parque Patricios (1-2 la primera, por el torneo pasado, y 0-2 ahora). Y nada cambió en el último capítulo de esta historia, en cancha de Vélez (0-2), con Rivarola en el banco.
Ese partido fue el que Tevez vio en persona, cómodamente instalado en uno de los palcos, y donde sacó la primera conclusión de que Central baja aún más su rendimiento cuando actúa fuera de Arroyito. Por eso ahora es justamente el Apache el que tiene la posibilidad de torcer el rumbo.