Ovación

“Tengo alegría pero también tristeza”

Luciana Aymar retornó a los entrenamientos con Las Leonas  de cara a su retiro definitivo en noviembre.

Martes 23 de Septiembre de 2014

Desde hace años mastica la idea de su adiós al hockey como jugadora, pero desde hace sólo cuatro días sabe a ciencia cierta que ese retiro, que tantas veces postergó, esta vez es inevitable.
Con la angustia y la nostalgia que significan las despedidas y con la incertidumbre de saber cuánto pesará no tener más a lo que le dedicó prácticamente toda la vida, Luciana Aymar transita los dos meses finales de su carrera como jugadora de hockey. Ayer, tras un prolongado descanso que dedicó a pensar, la Maga rosarina, la mejor jugadora de la historia de su deporte, apareció por el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) para ponerse a las órdenes del cuerpo técnico de Las Leonas y encarar el sprint que la depositará en el Champions Trophy de Mendoza, entre el 29 de noviembre y el 7 de diciembre, torneo que constituirá su última estación: “Tengo alegría porque será una fiesta, pero por otro lado siento la tristeza de asumir que se termina. Me genera mucha angustia, va a ser difícil correrme de mi lugar de deportista. Nada me va a generar lo que me generó el deporte, estar en un estadio, escuchar el himno y estar con mis compañeras...”, dijo en la conferencia posterior al entrenamiento.
Lucha anunció el adiós el viernes en su cuenta de la red social Twitter, tras hablar con los entrenadores del seleccionado, y luego se dirigió a Rosario para participar de un compromiso con Olimpíadas Especiales. Les contó a los medios de su ciudad que “quería terminar con la camiseta argentina en mi país” y cuánto le tomó analizar la decisión. Ayer ahondó un poco más sobre ello: “Fue una decisión difícil, como un divorcio. Estuve casada con este deporte durante veinte años y, de a poco, me estoy separando. Ya está, se termina la vida deportiva como la soñé, la vida del deportista es corta”.
Aymar, de 37 años, contó que la familia, los amigos y otros deportistas la ayudaron a tomar la decisión y que “me resultaba raro despedirme habiendo jugado mi último torneo en el exterior”, refiriéndose al Mundial de La Haya, Holanda, que finalizó en junio con Las Leonas siendo medallista de bronce. Y luego se refirió al proceso que conlleva el retiro: “Es largo. Lo vengo pensando hace muchos años, hace tiempo que tengo la sensación de que las cosas se van terminando. Jugaría toda mi vida pero el cuerpo no da”.
A propósito de ello, Lucha se rió al comentar que llegó al Cenard pensando que había entrenamiento físico y se encontró con los trabajos con la bocha. Que se sintió rara porque no agarraba el palo desde el Mundial y que quiso hacer maniobras que no le salieron, por lo que recibió las “gastadas” de algunas compañeras, arduas conocedoras de la autoexigencia que siempre tuvo Luciana a la hora de jugar al hockey. A pesar del momento divertido, la rosarina ratificó lo que dijo el viernes: no buscará jugar “el” torneo, no buscará ser la mejor, como siempre lo hizo, bajará las exigencias para “disfrutar” la despedida junto a su gente, a pesar de que “siempre quiero jugar bien”.
La rosarina, elegida ocho veces como la mejor jugadora del mundo, dijo que “será raro ver los torneos y no jugarlos”, y también bregó porque los medios no presionen a las demás Leonas. Sabido es que cuando un deportista estelar se retira inmediatamente se entra en comparaciones y en la búsqueda de un “sucesor”, pero en este caso no será posible encontrarlo. Nadie será en el hockey más que Luciana Aymar. O al menos eso es lo que se avizora en el horizonte cercano. Más allá de eso, Lucha resaltó: “Veo tranquilidad y armonía en Las Leonas y me gusta. Es lo que buscábamos. Este equipo tiene jugadoras increíbles, talento, pasión y tiene que volver a encontrar esa alegría que tuvimos siempre. Creo que vamos por el buen camino”.
Lucha no participará de la gira que el seleccionado realizará por Bélgica para disputar varios amistosos, del 28 de septiembre al 10 de octubre, ya que se quedará entrenando para llegar de la mejor forma a su última presentación internacional. El adiós está ahí y tiene que sair de la mejor manera.

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