Te quiero, Diego
Te quiero Diego porque tenés tatuado al Che Guevara en el brazo. Te quiero Diego porque fuiste amigo de Fidel Castro. Te quiero Diego porque les dijiste en la cara a los mercaderes de la Fifa que no sabían nada de fútbol y que lo único que les importaba era el negocio. 

Jueves 29 de Octubre de 2020

Te quiero Diego porque tenés tatuado al Che Guevara en el brazo. Te quiero Diego porque fuiste amigo de Fidel Castro. Te quiero Diego porque les dijiste en la cara a los mercaderes de la Fifa que no sabían nada de fútbol y que lo único que les importaba era el negocio.

Te quiero Diego porque saliste del Vaticano y pensaste que lo mejor era repartir el oro acumulado entre los pobres del mundo. Te quiero Diego porque tenés defectos e incongruencias como todos, pero no sos careta y tuviste la valentía como pocos de reconocer que fuiste adicto y la pasaste muy mal.

Te quiero Diego porque siempre estuviste en contra de los milicos de la última dictadura argentina y lo gritaste en voz alta.

Te quiero Diego porque condenaste cada bombardeo yanqui en cualquier rincón del mundo. Te quiero Diego porque te metieron en cana en un show político y mediático y saliste a cara descubierta cuando los delincuentes reales siempre están libres.

Te quiero Diego porque cuando hablas de Villa Fiorito se te llenan los ojos de lágrimas. Porque siempre aclaraste que no sos ejemplo de nada.

Te quiero Diego más como persona que como jugador, aunque con los botines y los pantalones cortos fuiste y serás el mejor de todos los tiempos.

Con tu zurda le diste su merecido a los ingleses en el Mundial de México y alzaste la copa. Con el tobillo todo roto le marcaste el camino al Pájaro Caniggia para ganarle a Brasil en Italia 1990. Tus victorias y derrotas fueron las de tu pueblo también, en un país atravesado por crisis sociales y económicas que ganan por goleada.

Para la humanidad se vive el año 2020 después de Cristo, para algunos “locos” también el año 60 después de Diego. Puede sonar a exageración. Tal vez yo sea un loco más. Ocurre que, por suerte, los sentimientos y la pasión son inexplicables. Feliz cumple Diego. Y gracias por todo. La pelota no se mancha.