Tan cerca, tan lejos

Viernes 26 de Septiembre de 2008

Uno fue sensación. El otro certeza. Uno corazón, el otro mente. Uno, el más débil, el que siempre se gana las simpatías porque pone todo su esfuerzo y hasta sus recónditos recursos para llegar adonde el otro está hace rato. Otro, el más fuerte, al que nunca hay que darlo por vencido ni aún vencido, al que todos quieren ganar porque en definitiva siempre tiene plus y es capaz de hacerlo valer en cualquier momento. Uno Newell’s. El otro Boca. Tan cerca y tan lejos. Como lo dijo el resultado: 2-4. Y sus formas. Y sin que ello avergüence al equipo de Gamboa, que parece haber sentado raíces desde donde crecer, que es cuando se descubren las virtudes y los defectos, y entonces se pueden potenciar aquellas y disimular estos.

Algo de eso entendió la gente que, más allá de su bronca, aplaudió a su equipo. Cuando Gamboa dice (ver pág. 6) que tras el gol de Insaurralde, había que cerrar el partido, no habla de otra cosa que de madurez. Esa en que parece ir en camino Newell’s y no Boca, que nunca pierde su aura de plantel consolidado, lo que habla de un plan de club sustentable en el tiempo, desde el ciclo Bianchi.

Lógico, Riquelme es el mismo estratega de entonces, Boca lo tiene y ahí marca su jerarquía, como en la rápida salida en el primer gol madrugador y en el toque sutil para el tanto ganador de Nicolás Gaitán, cuando Newell’s acababa de empatar y parecía poder más. Con un jugador así, juveniles como Noir, Viatri o Nico Gaitán tienen chances de crecer más rápido y ayer se lo hicieron saber a Newell’s. ¿Qué otro equipo puede definir un partido así con tres pibes?

Por eso, a igualdad de dibujo, Leandro Torres no pudo alcanzar la estatura de Román, aunque en la comparación tiene hoy mucho para perder y hay que darle continuidad. Riquelme hizo jugar por las bandas, en cambio Newell’s lo hizo desde ellas, por la de Monsalvo en el primer tiempo (y por Sperduti al final) y por la de Vangioni en el segundo, mientras que el Chino se asoció intermitentemente (lo hizo más Grazzini) y Bernardello fue el más que llevó la pelota desde el centro. Desde ahí generó el primer empate, de guapo, y dos contras. Y metió el cabezazo de nuevo en el área para el segundo del empate, de Insaurralde, luego de que Viatri adelantara a Boca apr ovechando la ausencia de los centrales y el arquero rojinegros.

Mientras Noir y Viatri se turnaron en cada tiempo para hacerse valiosos, Fabbiani fue muy bien controlado por Cáceres y Diego Torres no encontró espacios para canalizar su entrega. Esa diferencia en el medio y adelante se tradujo en los cuatro goles y otras situaciones claras, como el tiro en el palo de Gracián.

Antes del gol de Gaitán y el inmediato de Viatri, Caranta se quedó con el remate de Grazzini que pudo ser la victoria rojinegra. Fue cuando Newell's le puso aún más ardor a su búsqueda, descuidó la guardia y Riquelme le asestó el golpe de nocaut. Mente fría contra corazón caliente. Por eso Boca está segundo y Newell's debe esperar otra oportunidad para ponerse a su altura. Pero, invirtiendo la sentencia de Gamboa tras el empate ante Huracán, así serán más las veces que podrá ganar.