Ovación

Tan cerca, pero también tan lejos

Los Pumas perdieron con Sudáfrica por 33 a 31. Aún les falta para ubicarse en el mismo escalón que las grandes potencias.

Domingo 24 de Agosto de 2014

Otra vez quedaron cerca. Otra vez se puede hablar de merecimientos. Otra vez dejaron claro que hay un crecimiento importante. Otra vez demostraron que están a la altura. Pero otra vez no alcanzó y volvieron a perder. Sí, Los Pumas volvieron a fracasar en el intento de doblegar a una potencia. Principalmente porque no supieron cerrar el partido para coronar una actuación promisoria. Fue ante Sudáfrica por la 2ª fecha del Rugby Championship en el estadio Padre Martearena de Salta por 33-31.

Nuevamente se respiraba un aire cargado de optimismo en la previa del partido. La posibilidad de torcerle el brazo a uno de los poderosos del Hemisferio Sur asomaba como posible. Hasta latente. Las señales eran claras. En primer lugar por el gran papel que el equipo de Hourcade cumplió en Pretoria en el partido de ida. Y después porque todos los protagonistas hablaban, como nunca, abiertamente de la chance de que se dé un resultado que sigue siendo esquivo.

Hoy la vara está puesta a la altura de Los Pumas. En el lugar que ellos mismos la colocaron. Por eso la aseveración que no alcanzó tiene una precisión quirúrgica. Este equipo no comulga con la tan repetida "derrota digna". Hoy la caída no aparece en el conjunto de los resultados satisfactorios. Tampoco se esconde detrás de los merecimientos. Ganar es ganar. Y el resto es otro cuento.

Los Pumas quieren profesar el mejor rugby. El que practican las potencias como Sudáfrica. Pero todavía no se pueden parar en el mismo escalón que los más poderosos. Los resultados así lo establecen. Les falta poco. Pero pasar ese umbral no es una tarea simple. Asoma como posible, pero hasta ahora eso es sólo una sensación. La distancia está en los detalles, tal como quedó reflejado ayer en la cancha. Porque Los Pumas jugaron a un nivel que roza lo superlativo. Pero no les alcanzó. Principalmente porque no supieron cerrar el partido. Dejaron pasar chances de sumar y desaprovecharon una, a priori, inimaginable ventaja transitoria de más de diez puntos. Ante equipos de la jerarquía de los Springboks eso es inadmisible. Un par de envíos a los palos fallados y un racimo de avances que no prosperaron mataron la ilusión argentina. El contrapunto fue el rival de turno, que metió el dedo en la llaga cada vez que pudo.

La semana pasada todo el plantel argentino mostró su disconformidad por el resultado. Y este momento debe ser infinitamente peor. Porque los albiceleste mostraron durante varios pasajes del partido una marcada superioridad. Hasta apoyaron tres tries. Algo que debe tener un antecedente muy lejano. Pero esa estadística tampoco debe transformarse en un aliciente. Ese sería un mensaje totalmente equivocado que sólo generaría un desenfoque de la realidad.

Ahora la misión debe ser la misma de siempre. Primero no retroceder y después corregir para conseguir un paso hacia adelante. Está claro que este es el camino. El nivel del equipo le da, por ahora, la derecha al Huevo Hourcade. La búsqueda de la nueva idiosincrasia se está viendo en la cancha. Hoy Los Pumas son realmente protagonistas. Avalados por un juego dinámico y de ataque. Obviamente respaldados por una gran defensa y un importante orden táctico.

La nueva impronta de Los Pumas se está gestando. Se rompieron viejos moldes (también eran destacables) en busca de parecerse cada vez más a los mejores. El rumbo es el correcto. Pero todavía falta. Aún no alcanza.

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