Martes 30 de Noviembre de 2021
Newell’s se jugó la piel en la Bombonera. De aquel equipo apático que tomó Adrián Taffarel cuando las papas quemaban a este que jugó con el corazón en la mano y los dientes apretados ante Boca hay una distancia abrumadora. Porque el 0 a 0 en La Boca no fue producto de la casualidad ni de la mala puntería del local. Lo cierto es que la lepra disputó cada pelota como la última, sacó a relucir la solidaridad que tienen los equipos testarudos cuando el rival va para adelante y con mucha garra logró un punto de oro en una cancha siempre complicada. Pero más que el punto en sí mismo, Newell’s dejó el césped con la frente bien alta y nadie, absolutamente nadie, se guardó una cuota de sudor, desde los más pibes a los referentes. Ese sí es el partido que está ganando Taffarel en su interinato, que a esta altura es dignísimo por dónde se lo mire, a dos fechas del final de la temporada. Un aplauso grande a Taffarel porque Newell’s recuperó la mística, más allá de que en el juego ofensivo sigue la deuda.
Taffarel es el ideólogo de este Newell’s austero que recuperó la vertical. Es el cuarto técnico leproso en la temporada y el único que logró plasmar un equipo que no claudique en la adversidad, a pesar de que en el juego la deuda es real. Pero lo suyo fue estabilizar el barco y lo logró con creces cuando el presidente Ignacio Astore le dio el premio y la responsabilidad de hacerse cargo del pesado timón de la primera división.
Está claro que Boca no es una maravilla y tiene tantos defectos como virtudes. Pero el marco empujó a los xeneizes para ir por todo y Newell’s se plantó a pie firme de atrás para adelante. Con el paraguayo José Canale impenetrable en la retaguardia, sacando casi todo lo que tuvo cerca y jugando como un caudillo del club. Con Pablo Pérez bancando la parada y tratando de darle claridad a la pelota. Con un esquema de superpoblación de volantes que le taponó los caminos a Boca y hasta con una chance neta de Juan Garro que pudo valer los tres puntos para los rojinegros.
Todo el mérito es de Taffarel, desde la convicción de que su interinato no es un mandato para cumplir y sólo quedarse sentado mirando qué pasa. Tomó el compromiso con la convicción de que Newell’s tenía que reaccionar. Siente que él también es una opción válida en la elección del DT definitivo, a pesar de que sus chances estén minimizadas. Taffarel asumió el cargo como la oportunidad de su vida y más allá de cómo termine la película, él no es un mero actor de reparto y va por todo.
Puro corazón
Con esa hambre de gloria jugó Newell’s en la Bombonera. Con Pablo Pérez, Maxi Rodríguez y Fernando Belluschi tirándose al piso por la pelota en el final dramático, cuando Boca se venía encima en busca del triunfo. Y con los pibes dejando la piel en cada dividida.
Newell’s desde el principio hasta el fin de la noche fue todo corazón. Lo pudo perder, lo pudo ganar, pero lo empató con garra y solidaridad colectiva.
También hubo margen para que ingrese Maximiliano Rodríguez, que el próximo lunes 6 de diciembre, ante Banfield, en el Coloso, tendrá su gala de despedida con honores.
Tras ese cotejo con el Taladro vendrá el cierre del torneo frente a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. Ese será el punto final de una temporada pésima desde lo futbolístico, pero que encontró reacción en la última curva de la mano de Taffarel para que el epílogo sea al menos digno.
La dirigencia rojinegra a su vez intentará abrochar la llegada de Roberto Sensini como entrenador, un referente de la casa, con paso triunfal como jugador y de gran campaña como técnico en el club del Parque en 2009.
Todo indica que Boquita se aleja de Everton de Chile y se acerca al Parque. Al menos hoy Newell’s sacó la cabeza del pozo y da pelea en la cancha. Una situación muy distinta al pasado reciente.