Ovación

Superliga, prueba de incapacidad

Domingo 26 de Mayo de 2019

Un día un grupo de dirigentes llegó a la AFA con la impronta de dotar al fútbol argentino con una organización moderna, con estatutos y reglamentos del primer mundo, a imagen y semejanza de la liga española, inflexibles y perdurables en sus formas, con un implacable fair play financiero, con la prolijidad de presupuestos compatibles y declaraciones juradas verídicas, con estructuras gerenciadas por profesionales intachables bajo la sapiencia conductiva de un CEO, con tribunales impolutos, con la planificación gradual y sostenida de la reestructuración de los estadios para proveerlos del confort requerido y de las medidas de seguridad indispensables. Todo bajo el grandilocuente nombre de Superliga. A un par de años del desembarco, los viejos directivos vestidos con nuevos trajes y los recién llegados con los trajes de siempre, se fusionaron en una misma conducción, la que hoy convirtió a la competencia en un verdadero espanto, donde las reglas de ayer se cambian hoy para volver a modificarse mañana. Es decir que el fútbol argentino tiene la ductilidad de ser y no ser en sólo cuestión de horas. Y como paradoja del destino, aquellos que arribaron para que las pautas se cumplan en nombre del modernismo europeo son los que hoy piden quebrantar las normas porque el propio club bajo su conducción está a punto de sucumbir. ¿O acaso no fue San Lorenzo, con sus revolucionarios directivos que pregonaban el prototipo del cambio, el que generó con sus pedidos recurrentes al poder político la necesidad de una tregua financiera para que no le quiten puntos? Solicitud de privilegio que se inscribe en la lógica argentina en la que aquellos que cumplieron con esfuerzo el pago de sus obligaciones quedan como zonzos ante las concesiones que luego el poder les hace a los morosos con quitas y planes de pago. Como en la vida misma. Lo que sucede en el fútbol argentino es la evidencia del fracaso de los teóricos que a la hora de la acción quedan reducidos a esto, a la incompetencia más obscena. Porque no se trata ya de quita o no de puntos por incumplimiento ni de la continuidad o no de los promedios o de qué engendro nuevo pergeñan con forma de torneo. Se trata de la Superliga. La que ya no tiene sentido. Entonces, ya que exhibieron con total desparpajo la incapacidad colectiva para organizar una competencia es de esperar que estos dirigentes al menos tengan un rapto de inteligencia y aunque sea copien bien. Así le devuelven a la gente un fútbol que merezca ser vivido. Y no esta Superliga que no tiene nada de súper ni de liga.

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