Ovación

Sufrió el partido pero acertó en los penales

Tras un pálido 1 a 1 ante el Lobo, los canallas terminaron levantando una copa luego de 23 años.

Viernes 07 de Diciembre de 2018

Viejos y recientes fantasmas merodearon en cierto flash de la noche. Amenazaron con hacer sucumbir otra vez el barrio de Arroyito. Pero no. Central hizo historia, en Mendoza, ante Gimnasia, se quedó con la Copa Argentina. Esa misma que se le había escurrido de la manos en 2014, 2015 y 2016. La alzó porque fue contundente en los penales (4 a 1) luego de un pálido 1 a 1. Al fin se sacó la mufa de una vez. Dejó atrás casi 23 años sin títulos. Le ofrendó a su gente una alegría tan interminable como dulce. Y clasificó a la Copa Libertadores.

Central no venía bien. Se lo veía incómodo. Sin muchas ideas. Sin embargo, a los 18 minutos llegó el momento sublime. El instante en el que todo Arroyito explotó con la conquista de Fernando Zampedri. Aunque el autor intelectual de los festejos fue el Gordo Ortigoza.

Resumen Central - Gimnasia Copa Argentina

Pensar que la pelota parecía caprichosa antes de abrazarse a la red. Es que primero pegó con furia en el palo izquierdo de Arias tras un remate del Toro y luego quedó "sucia" picando en el área chica hasta que el goleador canalla no tuvo piedad con el Lobo y lo dejó tendido.

El equipo del Patón no estaba sólido pero cotizaba alto en la bolsa de las posibilidades. Y eso que jugaba con casi diez jugadores porque ente el Colo Gil y el uruguayo Camacho no hacían uno debido a que los dos acusaban diversos problemas físicos. Pero siguieron en cancha, aunque dando muchas ventajas por cierto. Gimnasia no supo cómo sacarle rédito. Ni antes ni después. No pateó casi al arco. Y por eso se fue al descanso sin nada.

No obstante, en el amanecer del complemento colapsó la suerte canalla. Gil perdió una pelota en el medio de la cancha y generó una contra impecable para el tripero para que terminara luciéndose el ex Newell's Lorenzo Faravelli, quien decretó el 1 a 1 cuando iban 7 minutos. La tardía reacción de Bauza para reemplazar al Colorado le salió muy cara. El entrenador hipotecó el futuro y la ilusión de un pueblo por mérito propio.

Penales Rosario Central - Gimnasia Copa Argentina

El partido se fue perdiendo entre algunas piernas fuertes y muchas imprecisiones. Ni uno ni otro mostraban cartas interesantes. Eran dos equipos con propuestas amarretas. En realidad, siempre son amarretas. Pero pasadita la media hora el ex leproso Silva casi le genera un infarto a toda la masa canalla cuando metió un cabezazo que terminó desactivando un rápido de reflejos Ledesma.

Por más que la respuesta auriazul fue espontánea también hay que remarcar que Ruben le pifió feo al remate.

Los minutos se fueron evaporando como si nada. Hasta que Loustau sentenció el final de un malísimo 1-1. Y no tenía nada que ver que era una final. Lo que hicieron los dos equipos fue un espanto. La copa se definió por la tanda de penales.

Y ahí sí Central estuvo fino. Frío. Contundente. Se impuso en la serie 4 a 1 (ver aparte) y se sacó la mufa. Se quitó una enorme y pesada mochila. Se quedó con la Copa Argentina en el cuarto intento. Dejó 23 años de sequía. De frustraciones. Dejó Mendoza siendo campeón (además de entrar en la Libertadores). Y todo Arroyito fue un carnaval.

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