Ovación

Sudamericana: entre copa y copa

Central necesita sumar para clasificar a la edición 2019, pero no puede desatender lo que se viene contra San Pablo y viceversa. Una recta final para pensar fríamente y decidir en consecuencia

Viernes 23 de Marzo de 2018

Pelear por un objetivo no significa desconocer o menospreciar un desafío, cuando ambas acciones se mueven en paralelo. De hecho el mundo del fútbol está plagado de este tipo de situaciones, en los que la doble competencia hace de las suyas. Todavía no está expresamente establecido este tema en Central, pero el equipo de a poco se va metiendo en un terreno en el que indudablemente tendrá que accionar con el equilibrio como bandera. El objetivo es claro: clasificar a la próxima edición de la Copa Sudamericana. Pero poder avanzar en la llave que dentro de pocos días ya deberá afrontar ante San Pablo también forma parte de lei motiv canalla en este semestre. Jugadores a los que habrá que recuperar quizá de manera más lenta, descanso que algunos deberán tener, una rotación lógica son algunos de los ingredientes a los que se expondrá el cuerpo técnico liderado por Leo Fernández, sin desconocer que habrá una necesidad suprema de sumar para meterse en el lote de los de arriba, pero también llegar a la primera fase de esta Sudamericana lo mejor parado futbolística y físicamente posible.
   Lo que le ocurrirá a Central en esa recta final del primer semestre de 2018 no es ni más ni menos que lo que le toca vivir a muchos equipos. Pero no por ello es menos importante. Leo Fernández y sus colaboradores saben que los próximos dos partidos son clave. Estiman que una victoria frente a Patronato y también contra Belgrano pondrían al equipo en una situación ideal de cara al sprint final. Incluso realizan un análisis similar sumando 4 de 6. El tema es de qué manera se llega y cómo se aborda lo que viene.
   Por citar un simple ejemplo en lo que tiene que ver con el próximo partido. Mauricio Martínez y Marco Ruben llevan ya tres semanas de los sendos desgarros que sufrieron (ante Godoy Cruz) y todavía tienen una semana más para recuperarse. Pareciera un tiempo prudencial, pero hoy prácticamente sus nombres no aparecen como alternativas para jugar con Patronato. Tal vez sean ellos los que muestren conformidad frente a este cuadro de situación o quizá sea todo decisión del cuerpo técnico, aunque ello sea lo menos importante. Sí hay una mirada de reojo, fina si se quiere, pero mirada de reojo al fin, hacia el partido de ida contra San Pablo, al que todos quieren llegar de la mejor manera.
   La Copa Sudamericana (la que jugará este año) en casos como estos tiene, indudablemente, un mayor peso que la de 2019. Y este es, a todas luces, un caso en el que se debe sopesar lo que tiene ya a mano y de lo que se va en busca.
   La sensación que flota hoy en Central es que todos los que acuden a diario a Arroyo Seco (léase cuerpo técnico y jugadores) ya entraron en un análisis mucho más fino del terreno, donde se mensura cada paso que se va a dar y las cosas se piensan más detenidamente.
   Claro que hay otras cuestiones más globales y hasta obvias si se quiere. Porque nadie puede darse el lujo de pensar que en un determinado momento el cuerpo técnico va a tener que ensayar algún tipo de rotación en el plantel. Puede ser menor, pero sin dudas habrá una necesidad de hacerlo. Todavía es prematuro hablar en ese sentido, pero una fecha tentativa sería el 15 de abril, cuando el canalla visite a River en el Monumental. Es que tres días antes (el 12) el canalla jugará el choque de ida frente a San Pablo, con todo su potencial, claro. Y antes es inapropiado, porque los tres puntos contra Belgrano hoy son tomados como vitales, ya que se trata de un rival directo para la copa del año próximo.
   ¿Hay obligación en los dos terrenos? Seguramente. Por ahí en lo que tiene que ver con plantel y cuerpo técnico el mayor desafío se centre en lo que ocurra con San Pablo. Quizá la clasificación o no a la edición de 2019 tenga un mayor grado de repercusión en la dirigencia, que fue la que realizó nuevamente una inversión importante (con otro cuerpo técnico) para alcanzar objetivos que todavía no estrechan la mano con la realidad.
   Lo cierto es que la puja en paralelo resultará cuanto menos interesante porque querer sumar todo lo que se pueda de cara al próximo año podría implicar desgastar la maquinaria para lo que ya se tiene en la mano (la serie ante San Pablo). Y a la inversa la ecuación también resulta lógica y entendible.
   Hoy la Sudamericana es el motor en la vida interna de Central. Hay una que se viene y otra que se quiere alcanzar. En realidad lo que hay es un camino entre copa y copa.

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