Ovación

Su majestad, Messi

El rosarino la rompió. Anotó un gol y guió a Barcelona a la consagración en la Liga de Campeones.Tiró varios "caños", gritó su gol como pocas veces en la vida, pateó un micrófono y voló sobre sus compañeros para celebrar el 3 a 1 ante Manchester United.

Domingo 29 de Mayo de 2011

Tiró varios "caños", gritó su gol como pocas veces en la vida, pateó un micrófono y voló sobre sus compañeros para celebrar el 3 a 1 de Barcelona ante Manchester United. Leo Messi jugó 90 minutos en estado de felicidad permanente, rió como nunca en Wembley. Quizás porque lo hizo último y por eso, mejor.

Con su gol, clave para que Barcelona conquistara su cuarta Liga de Campeones, el argentino cerró una temporada de fábula y le puso el broche a nueve meses que lo agigantaron como jugador del mundo. Las cifras marean. Sus 53 goles en 55 partidos de la temporada 2010/11 le permitieron alcanzar y situarse a la par de Cristiano Ronaldo, aunque los del rosarino fueron muchos más valiosos porque sirvieron nada menos que para ganar una Champions League: basta con recordar los dos de la semifinal en el Bernabéu y el de ayer para destrabar la final y abrir el camino del triunfo en Wembley, 19 años después del misil de tiro libre de Koeman para la primera Champions azulgrana, en el "viejo" Wembley.

Messi sigue haciendo un uso magistral de la gran clave del fútbol: el engaño. Jugó suelto, sin posición definida. Ni abierto a la derecha como en sus inicios, ni de "falso nueve". Bajó a armar jugadas, entró por el medio y enloqueció con diagonales desde la derecha. Fue omnipresente y persistente. Junto a su entrenador-protector, Josep Guardiola, ganaba la partida táctica otra vez.

Y eso que hasta tres hombres lo seguían, y eso que el surcoreano Park buscaba frenarlo antes de que se acercara al área, y eso que Vidic y Ferdinand lo tenían apuntado, tanto como el ecuatoriano Valencia, autor de alguna falta violenta sobre la ingobernable "pulga".

Y eso, también, que el primer tiempo se había cerrado con cierta inquietud para los españoles, que cuando dominaban el partido se encontraron con el golazo de Rooney y se fueron al vestuario con un 1-1 inesperado.

Su reingreso al campo de juego tras el entretiempo fue a lo Messi. Iba con la camiseta entre los dientes y atándose el pantalón. Ultimo, incluso después de los árbitros, lento y ausente, como si no hubiera nada en juego. Los 87.695 espectadores vieron como Messi definía con comodidad a la izquierda de Van der Sar. Incluso fue una endiablada jugada del argentino enloqueciendo a Nani la que dio inicio al 3-1 notablemente convertido de rosca por Villa.

El templo de Wembley se rendía al Barcelona y el Barça, de a poco, bien puede comenzar a pensar en un templo para Messi.

La palabra del astro

A la hora de las palabras, Messi aseguró que Barcelona fue muy superior a Manchester United y afirmó: "Lo que hace este equipo es terrible. Hoy por hoy no somos conscientes de lo que estamos haciendo", analizó el argentino. Y agregó: "Por suerte levantamos otra copa, pude hacer un gol otra vez e hicimos un partidazo. Estoy muy feliz", añadió quien, gracias al tanto de hoy se consolidó como máximo anotador de la competición, con 12 goles.

"Este equipo es ganador y no va a perder eso", vaticinó el rosarino como frase de cierre para una temporada en la que se concretó el tricampeonato en la Liga española y se obtuvo el premio continental más importante.

La historia le sigue haciendo lugar a Leo

Lionel Messi volvió a sonreír. Conquistó de nuevo a Europa. Jugó un partido espectacular. Guió a Barcelona a la obtención de la cuarta Liga de Campeones tras imponerse 3-1 al Manchester United. El despliegue del astro argentino en el estadio de Wembley fue espectacular. Velocidad, fuerza, regate y el desborde del mejor jugador del mundo, que sumó la tercera Champions a su cuenta personal. El United jamás pudo contenerlo y lo pagó caro.

“No pudimos parar a Messi”, admitió el DT escocés Alex Ferguson.

Messi jamás había marcado un gol en un partido oficial en Inglaterra. Para el primero, eligió Londres, un partido decisivo y el escenario más legendario: Wembley.

Anotó el segundo tanto de su equipo con un disparo raso desde fuera del área. Con ese gol alcanzó la cifra de 53 en la temporada, 12 de ellas en Liga de Campeones. Así, el argentino igualó la marca goleadora en una edición de la Champions que tenía en soledad el holandés Ruud Van Nistelrooy y terminó como máximo cañonero del torneo por tercer año seguido, hazaña que comparte con el alemán Gerd Muller y el francés Jean-Pierre Papin. Además marcó el segundo gol, aquella vez de cabeza, contra United en la final de 2006 en Roma.

Pep sigue y le tiró flores a la Pulga

Josep Guardiola, entrenador del Barcelona, confirmó que seguirá un año más al frente del equipo, y también lanzó un fuerte mensaje para que el club “cuide” a Messi: “Tengo intención de continuar un año”, dijo tras el 3-1 ante Manchester United en Londres, que le dio al equipo español su cuarta Liga de Campeones.

Guardiola agradeció los elogios del entrenador rival, Alex Ferguson, quien dijo que Barcelona es el mejor equipo que haya visto en su carrera profesional. El DT del tricampeón de la Liga española se deshizo en elogios a Messi, el mejor futbolista del planeta y autor del segundo gol, el que destrabó el partido.

“Es el mejor jugador, tal vez el mejor jugador de la historia. Podemos competir, pero sin él el equipo no daría el salto de calidad. Es único. Hay que esperar que el club le ponga a su lado los jugadores necesarios para que siga sintiéndose cómodo”.

Sin precio

“Nuestros jugadores no tienen precio porque son los que queremos. Por el tipo de personas que son y por los valores que desprenden”, dijo el presidente de Barcelona, Sandro Rossell, tras el final del partido en Wembley.

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