Ovación

Sin público, Central recibe a Temperley con la misión de volver a liderar el torneo

En un Gigante que lucirá vacío por la sanción que no permite la presencia del público, Central intentará conseguir el quinto triunfo consecutivo para seguir como único puntero.

Domingo 15 de Marzo de 2015

Que el Gigante esté vacío debiera ser un mero detalle, más allá de que Coudet haya dicho que debían prepararse de la cabeza porque no están acostumbrado a jugar sin el apoyo de su gente. Hasta los cambios que realizará el DT no deberían tener demasiado injerencia. Ni hablar del flojo estado del campo de juego que advirtió el Chacho (si se jugó en Crucero del Norte...). Todo esto, claro, dentro de un contexto determinado, establecido y concreto. Central es el único equipo que ganó todos los puntos en disputa, por lo que de volver a sumar de a tres frente a Temperley, será nuevamente el único líder del torneo. No hay otra manera de encarar cualquier análisis que intente hacerse. No se trata de alabar porque sí. Tampoco de quitar los méritos.
Los motores de Central vienen al máximo de sus revoluciones. Es que nada le resultó sencillo. Por eso el esfuerzo se hace carne en cada partido. Pero detrás de todo ese empeño hubo resultados que acompañaron y que ponen al equipo en una situación de privilegio.
Hoy y siempre ese privilegio vale oro. No abundan los casos en los que un equipo mete un arranque arrollador desde los resultados como el que viene protagonizando Central. De allí la necesidad de no claudicar en la profundización de la búsqueda.
No significa nada que enfrente se encuentre otro de los recientemente ascendidos. Coudet y los suyos saben perfectamente que ese ideal de equipo hasta aquí no apareció. Tal vez se esté camino a eso, pero en el medio deben ir resolviéndose unas cuantas situaciones traumáticas, que tienen que ver con esos baches futbolísticos que se presentan, amén de que, generalmente, suelen ser resueltos de la mejor manera.
Pero el camino se hace al andar. Y si hay algo que tiene Central hoy es camino por delante, pero también tiempo para recorrerlo. Es el que, al menos desde lo números, más holgado está.
Darle rienda suelta al exitismo podría resultar un grave error. No es el accionar con el que comulga este grupo de jugadores. Mucho menos su entrenador. Ocurre que mientras los resultados tiendan su mano la ilusión irá, indefectiblemente, en aumento.
El envión que se trajo de Bahía Blanca es enorme. Pero no menor al que significaron las otras tres victorias. Hasta aquí un combo perfecto. El sábado estuvo la arremetida de Boca (hoy el líder por un punto). Hoy Central tiene todo para hacer propio y exclusivo ese protagonismo.
No habrá otras cosas que cuentan más que las propias posibilidades. De eso se trata.

Cervi está bien y sale al ruedo

Después de un par de prácticas en las que no pudo moverse con normalidad, Coudet dijo que Franco Cervi iba a jugar. Y es lo que finalmente sucederá. Aquella molestia en el glúteo izquierdo no fue impedimento para que el volante ofensivo pudiera estar presente esta tarde ante Temperley. De esta manera el DT podrá seguir contando con uno de los jugadores con mayor desequilibrio en el equipo.
Sí habrá un par de modificaciones respecto al equipo que actuó  en Bahía Blanca. Es que Pablo Alvarez y Damián Musto se quedan afuera por lesión. En sus lugares irán Elías Gómez (Villagra va a la punta derecha) y Nery Domínguez, quien hará su presentación en el torneo tras reponerse de un desgarro.

Los siete que estarán como alternativa

Coudet convocó sólo a 18 jugadores. De esta forma, además de los once que saldrán desde el primer minuto (ver infografía), el DT tendrá como alternativa a: Manuel García, Jonathan Ferrari, Maximiliano González, Gustavo Colman, Walter Montoya, Jonás Aguirre y César Delgado.

“No me imaginaba que el Chacho iba a ser DT”

El viernes 23 de octubre de 1993 Platense enfrentaba a Boca en cancha de Independiente, pero una hora antes del inicio el partido fue suspendido por el árbitro Juan Carlos Loustau por las malas condiciones del campo de juego debido a la lluvia. Finalmente se jugó el lunes 25, en el mismo escenario. Fue 0 a 0. Aquel encuentro tuvo una particularidad: fue el debut oficial en primera división de Eduardo Coudet, quien vestía la casa del Calamar. Y el entrenador era Ricardo Rezza, hoy DT del Temperley que chocará esta tarde con Central en el Gigante. Casi 22 años después Rezza y el Chacho estarán frente a frente como entrenadores. “Recuerdo que le tocó jugar por el lado donde se movía (Alberto) Márcico. Tenía que taparlo y también atacar y debo decir que cumplió muy bien”, le dijo el técnico del Gasolero a Ovación recordando aquel momento, del que tiene los recuerdos muy vivos. “Por el carácter que tenía no me imaginaba que el Chacho iba a ser DT” sentenció a modo de broma y, por qué no, con un enorme dejo de sinceridad.
  ¿Por qué esa aseveración? Porque “no sé si era loco, pero sí tenía cosas de cualquier chiquilín”, recordó Rezza, de quien el Chacho también guarda los mejores recuerdos. “Para mí será un partido especial porque Rezza es un entrenador que me dio mucho. Fue quien me puso en primera, en una época rebelde de mi vida. Me enseñó las responsabilidades”, fue la reflexión de Coudet en la antesala del cruce con uno de sus tantos maestros.
  Rezza advirtió recordar muy bien aquella época del Chacho, sobre todo porque “no estaba en el plantel cuando yo llegué porque no sé qué problema tuvo y se había ido. Me contaron cómo era la situación y lo mandé a buscar”. Coudet así lo recuerda: “Yo había jugado la Copa Centenario. Después vino el libro de pases, donde trajeron muchos jugadores y a los pibes nos mandaron a todos a sus respectivas divisiones. A mí me tocó volver a la cuarta, pero cuando llegó Rezza me mandó a llamar”. Y así fue como un día determinado decidió que debía asumir la responsabilidad del debut. Precisamente en aquel choque contra Boca para cumplir la misión “de tapar a Márcico” pero también “atacar”. Según recuerda, esa función fue “muy bien resuelta”. Tal vez por eso haya jugado los 90 minutos.
  Y esta versión de Coudet entrenador en cierta forma lo tomó casi “por sorpresa” por aquella personalidad y carácter que tenía como jugador. “Tiraba unos caños increíbles y por ahí yo lo retaba. Me acuerdo que siempre le decía «hacelo si es para llegar al gol» y él me respondía siempre lo mismo. Me decía «quédese tranquilo profe». La verdad, un chico estupendo y como jugador tuvo una carrera muy buena”, señaló Rezza.
  “¿Si era loco?. Qué se yo. Lo que pasa que en aquel momento era muy chico”, apuntó, dejando entrever que lo pone contento el presente de uno de sus tantos alumnos. Por eso advierte “satisfacción” al mencionar que lo ve “muy metido en el tema y demostrando capacidad. De mi parte le deseo lo mejor, sobre todo porque le toca dirigir en un club donde jugó y donde es muy querido, y eso lo ayudará. La de técnico es una carrera complicada, pero arrancar de esta manera lo va a ayudar muchísimo”, dijo. Y se juramentó cumplir con un paso importante hoy en el Gigante: “Sin dudas cuando nos veamos lo saludaré, como corresponde”.

Fuerte operativo en el estadio y alrededores para evitar problemas

La de hoy no será una tarde más en el Gigante. Será el primer encuentro en la historia que un equipo rosarino juegue a puertas cerradas. Y en el medio habrá un operativo de seguridad que cumplir y del que nadie pretende apartarse. Basta con mencionar que habrá cerca de 300 efectivos, más otras 100 personas que pondrá el club para controlar. La dirigencia canalla tiene como única misión que todo salga de acuerdo a lo previsto para que no haya posibilidad alguna de que el club pueda recibir algún castigo más sumado al que ya fue víctima tras la agresión a Gustavo Alfaro.
  Para esta ocasión hubo un pedido formal por parte de los encargados de la seguridad y también de la AFA. Es por eso que aquellos que estén en condiciones de ingresar al estadio deberán hacerlo dos horas antes del inicio del mismo, ya que a las 14 las puertas se cerrarán. En ese sentido está previsto que todos ingresen por el mismo portón, antes de las 14.
  Durante la semana los dirigentes hicieron hincapié en la recomendación a los hinchas para que ni siquiera se acerquen al estadio, por temor a que se produzca algún incidente. Para eso estarán los fenólicos que suelen utilizarse en cada partido y que ubicarán ya a 200 metros a la redonda.
  La lista de aquellos que podrán ingresar fue confeccionada con mucha fineza. A tal punto que por parte de Central estarán habilitados sólo los 29 directivos, además de aquellos empleados que deban cumplir una función específica en el partido.
  Estará cerrado el Caribe Canalla, la guardería Botar e incluso el bar que se encuentra dentro del estadio.
  Tan celoso será el operativo que habrá cerca de 300 efectivos, cuando en un partido normal (no en un clásico ni ante Boca o River), suele haber alrededor de 450. Y desde la misma dirigencia apelaron al sentido común de los hinchas para que pretenda acercarse. Es que consideran que cualquier incidente, por mínimo que sea, la AFA podría tomar represalias y castigar al club con más amonestaciones (ya recibió dos y media).
  Muchas medidas de seguridad para un partido que marcará un hito en la historia del fútbol rosarino y que será con un Gigante de Arroyito que presentará una fisonomía totalmente inusual.

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