Ovación

Sin ojos futboleros

Dos profesionales, la directora técnica del club Banco, Micaela Ascudillo, y el entrenador de deportes de alto rendimiento, Sebastián Gómez, analizan el salto de las jugadoras desde el amateurismo al fútbol que pretende profesionalizarse.

Viernes 11 de Octubre de 2019

Las chicas de Rosario Central pasaron de jugar fútbol amateur en la Liga Rosarina a dar los primeros pasos en el profesionalismo de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Ya jugaron tres partidos: el debut fue triunfo (5 a 1 contra Villa San Carlos), el segundo lo perdieron por poco, en un día de más de 35 grados que incluyó fatiga y más de un tirón (fue 5 a 3 contra SAT) y el tercero fue una rotunda caída por goleada (7 a 1 contra Boca). El próximo encuentro será el domingo, contra Platense, a las 16, en la ciudad deportiva. Lo cierto es que los partidos jugados se televisaron y eso hizo que muchos futboleros que nunca se habían asomado al fútbol femenino lo hicieran, pero con ojos de fútbol masculino y como bien dice el dicho, "las comparaciones son siempre odiosas". No faltó el futbolero que dijo que las jugadoras estaban fuera de estado y hasta las tildó de "gordas" o de tener poca o mala técnica. Tampoco faltó el que concluyó con que debían resignar sus pretensiones futboleras y dedicarse a otra cosa.

Ovación convocó a dos profesionales para que hagan su propia lectura. Una es Micaela Astudillo, volante central de Provincial, conductora del Club Banco, lo que la convierte en una de las pocas directoras técnicas de fútbol del país. Sí, son pocas: el torneo de AFA sólo tiene a cuatro mujeres en esa función: Roxana Vallejos, en Rosario Central; Karina Medrano, en Lanús; Juliana Román Lozano, en Huracán, y Tatiana Monroy Medina, en Excursionistas). Y Astudillo no está en AFA, pero tiene currículum suficiente: es técnica del selectivo Sub 16 de Rosario y trabajó los tres últimos años como instructora de la Masía desde el Barsa Academia Rosario.

"Considerar al fútbol femenino como profesional es aspirar a futuro a que todas puedan vivir del fútbol, pero hoy implica la ardua tarea de convencer que por algo se empieza y demostrar que queda mucho por hacer, pero estamos para más. Eso sí, nada se logra sin tiempo", dijo la técnica.

El otro consultado es Sebastián Gómez, licenciado en educación física con posgrado en alto rendimiento en (Exos Athletes Performance Phoenix Arizona). Entrenó a mujeres deportistas del hockey, el judo y el básquet y hoy trabaja para una empresa sueca (Eleiko) que equipa a centros de alto rendimiento.

Miró los tres partidos de fútbol femenino del equipo auriazul y enumeró desde su paradigma de trabajo lo que cree son algunas debilidades y algunas fortalezas del equipo y también habló del tiempo. "Los somatotipos (tipos de cuerpo) que vi no son los ideales para el fútbol femenino de este nivel y eso lleva a mayor riesgos de lesión, pero todo se puede mejorar en poco tiempo. En condiciones normales, sin enfermedades de por medio, una mujer en ocho semanas puede lograr importantes cambios: si de cero a 10 está en cinco posiblemente llegue en dos meses a un 7. En ese tiempo con una jugadora de hockey trabajamos y bajó cuatro kilos, modificó su masa adiposa, aumentó su masa muscular y su edad metabólica (edad fisiológica del cuerpo de acuerdo a los hábitos)".

Ambos son conscientes de las claras diferencias entre un futbolista, construido muchas veces desde muy pequeño, y una futbolista a quien por costumbres culturales se la habilita a patear una pelota y correr mucho después.

"Claro que hay diferencias y lo físico es un tema, pero se lo puede y debe trabajar", dijo Astudillo. Ante lo cual, Gómez agregó que "hay diferencias sociales y alimentarias dentro de un mismo equipo, pero si se respetan tres variables fundamentales, como buen entrenamiento deportivo, alimentación y descanso, no será difícil mejorar".

En este sentido ejemplificó: "En el segundo partido Central lo jugó en Arroyito con mucho calor, unos 42 grados de sensación térmica, y mucho desgaste físico. Y si las jugadoras no comieron lo suficiente y no se hidrataron bien antes, durante y después del encuentro, y si a los cuarenta minutos de terminado el mismo no ingirieron los nutrientes suficientes para que el organismo se recupere y desinflame, las cosas no continúan bien. Y si encima perdieron eso eleva aún más el nivel de cortisol (hormona) que genera bajón emocional. Todo eso cuando hay que entrenar inmediatamente, viajar y jugar a los pocos días no es bueno. Fifa, Conmebol, AFA y los clubes son los primeros responsables de cuidar a las deportistas en su alimentación, entrenamiento deportivo, descanso físico y mental".

Menos de 90

No pocos espectadores opinaron que los tiempos de los partidos deberían reducirse porque 90 minutos son extremos para las chicas. Sin embargo, ninguno de los dos profesionales está de acuerdo.

"Hay una máxima en el deporte profesional y de alto rendimiento que dice que se es o no se es deportista de alto rendimiento o profesional. Si está en juego un reglamento deportivo internacional no se podrá adaptar, pero si se apuesta a dejar de ser amateur sólo hay que poner en condiciones a las atletas. En el primer partido contra Villa San Carlos en que ganó Central el técnico reconoció que el plantel no estaba preparado y eso se vio. El deporte de alto rendimiento puede ser muy sacrificado. Preparé durante meses a una chica de hockey de Rosario para entrar a la selección nacional. Hizo grandes esfuerzos físicos por meses mientras entrenaba para su club e iba al colegio, se expuso a altos niveles de exigencia y finalmente no quedó en el plantel. Eso, obviamente, genera un bajón anímico importante, pero el deportista debe seguir y las instituciones apoyar esos momentos difíciles. Es parte de la crueldad del deporte de alto rendimiento que a veces de sano tiene poco".

Astudillo contestó en el mismo tenor: "En Rosarina jugamos 40 minutos. Pero ese no es el problema sino el entrenamiento y la intensidad del juego. Hay equipos que vienen jugando desde hace rato y otros recién empiezan, entonces en pocas semanas es muy difícil adaptar tantas cosas nuevas. Hay que elegir prioridades y empezar a trabajar por una, con calma".

En lo que sí acordaron ambos es en señalar que este nuevo escenario profesional (que aún no es pleno en lo económico porque no todas las chicas de un equipo cobran sueldo), convierte al fútbol en todo un negocio".

"Entran en juego el departamento de márketing, el staff de profesionales, los veedores, sponsors más la televisación", enumeró Gómez. Y Astudillo recogió el guante: "Ahora que se las televisa sería bueno que las chicas pudieran jugar previo a los equipos de primera masculina. Ayudaría a la difusión y al crecimiento de este fútbol", nuevo y muy distinto al fútbol profesional masculino.

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