Ovación

Sigue sin poder ganar

Central no supo cómo superar a un equipo endeble. Fue de mayor a menor y se trajo un punto con sabor amargo

Martes 19 de Septiembre de 2017

No hay caso. Central continúa mirando en otros espejos lo que significa el triunfo. Ya no es una cuestión de suerte. Es la mera realidad. El empate de anoche en estas latitudes fue por demás de inoportuno. Porque le urgía ganar para no perder de vista a los peces gordos que animan de verdad a esta Superliga. Aunque no supo cómo hacer para dejar de rodillas a este endeble Temperley, que anoche se paró con orgullo ante su gente y resistió hasta donde le dio el cuero. La resultante marcó que el 1 a 1 fue lo que se ajustó a la performance que ofrecieron ambos conjuntos durante toda la noche.

El despegue auriazul fue a toda máquina. Salió del vestuario como una tromba. La radiografía del partido muestra que en los dos primeros minutos de acción le generó dos clarísimas chances al gasolero. La primera fue obra y arte de un tiro libre lanzado por Gil que se fue cerquita del ángulo superior izquierdo. Mientras que la otra fue un remate de Ruben que puso en aprietos a un atento Ayala, quien logró desactivar el potente remate del capitán.

Central lucía mucha dinámica en el mediocampo, donde sus ocupantes rotaban permanentemente. La movilidad de Carrizo, Gil y Colman les hacía perder referencia a los anfitriones. La puesta en escena que había planificado Montero estaba dando cierto rédito.

A tal punto que a los 22 minutos llegó el momento del bálsamo de tranquilidad para los de Arroyito. Justo cuando el celeste mostraba sus dientes. Colman se vistió de enganche, esa misma figura que está buscando y necesitando el equipo, y nutrió con una pincelada fina al goleador Zampedri, quien le sacó jugo a la situación que se le presentó. Antes de su festejo, al actual artillero de Arroyito el lateral derecho Scifo le había cometido un penal que el juez Diego Abal no sancionó. El entrerriano ya pintaba para ser figura de la noche.

Claro que no todo era color de rosa para los canallas. Porque en ciertos pasajes mostraban sus miserias a la hora de reagruparse. O bien exhibían ciertas falencias cuando la ocasión ameritaba ser más precisos entre sí. Ganaba bien. Pero también porque Temperley estaba en otra sintonía. Venía mal y encima ayer el caso Alexis Zárate (ver página 6) es como que lo noqueó justo antes de salir a jugar este partido.

Por más que Ruben volvió a tener un nuevo mano a mano, a los 35', el delantero no pudo detonar la red celeste por muy poquito. Era como que la sequía seguía floreciendo en la imagen de Marco.

Temperley recién llegó de verdad al área canalla a los seis minutos del complemento. Pero Sánchez Sotelo se encargó de despilfarrar lo que habría sido su instante de fama al mandar el remate a las nubes.

Sin embargo, cuatro minutos después llegó el inesperado empate. Di Lorenzo ejecutó un gran centro y Villasanti saltó solito y metió un cabezazo letal ante las impotentes miradas auriazules. Todo volvió a foja cero. Porque Romero luego pateó de afuera del área, pero no complicó para nada al dueño de casa. Un celeste que casi decretó el segundo grito vía Montagna a los 25'.

A esta altura ya era una especie de descalabro todo. Se corría, se metía pero no se pensaba. No lo hacía ni uno ni otro. Así no se podía aspirar mucho. No obstante, Montagna le sacó chispa al palo izquierdo del Ruso Rodríguez en un flash. Aunque al toque, Colman metió un bombazo que pegó con furia en el travesaño. Más tarde Leguizamón casi convierte en la última emoción de verdad del partido, que mostró a dos equipos que siguen sin ganar.

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