Ovación

Si se equivocan de nuevo, pierden otra vez

Newell's y Central deben preservar a sus jugadores jóvenes para capitalizarlos mejor futbolística y económicamente

Viernes 16 de Marzo de 2018

Newell's y Central deben preservar a sus jugadores jóvenes para capitalizarlos mejor futbolística y económicamente

Sería contrafáctico aseverar que las realidades futbolísticas de Central y Newell's serían diferentes si hubiesen desarrollado políticas deportivas distintas con respecto a los jugadores jóvenes surgidos en los últimos años. Tal vez sí.

También se presenta como incomprobable asegurar qué hubiera pasado con varios juveniles de Newell's si oportunamente lo mixturaban sin prisa pero sin pausa con aquellos jugadores de jerarquía que hasta hace poco tiempo tuvo el club en su plantel, con la premisa de que vayan asimilando aprendizaje con la tranquilidad de que las mayores presiones eran justamente absorbidas por aquellos referentes que hoy no están. Quizás sí.

Tan incomprobable como sentenciar que Central hubiese alcanzado un éxito deportivo si hubiera retenido un tiempo más a Cervi, Lo Celso y Montoya para después sí transferirlos en valores superiores a los vendidos, cifras que ahora asoman inferiores si se las compara con aquellos que pagaron por Ezequiel Barco, Miguel Almirón, entre otros. A lo mejor sí.

La precarización futbolística en la que está Newell's debido a las malas gestiones no sólo se explica a través de las onerosas e improductivas contrataciones de varios jugadores, sino que en paralelo ejecutaron una sangría de juveniles a precio vil, como así obligaron a otros jóvenes de la cantera a asumir el costo de una realidad en un equipo sin líderes, precipitación que distorsiona en lo inmediato el real potencial del jugador, por el que puede pagar un alto costo por la opinión pública.

En Central, si bien la realidad institucional es diferente, la postergación del anhelo colectivo canalla de obtener un título también en parte gira en torno al tratamiento político deportivo de sus jóvenes futbolistas. Porque si los dividendos de la prematura venta de sus grandes productos hubiese optimizado el poderío del plantel tal vez esa conquista hoy ya no sería deuda. Pero sin embargo entre tantas contrataciones, varias fueron costosas y no arrojaron dividendos futbolísticos y mucho menos económicos.

Pero en un contexto tan imprevisible como el fútbol, Central y Newell's tienen otra oportunidad para que sus gestiones puedan redimirse de los errores cometidos en cuanto a la política deportiva que desarrollaron en torno a los jugadores de cantera, no sólo en manejar los tiempos para sus transferencias sino también en proveerlos de la tranquilidad y acompañamiento necesarios para que sigan desarrollándose.

Hoy Newell's cuenta con futbolistas jóvenes que ya parecen grandes porque han recurrido a ellos por necesidad y urgencia, alterando el proceso de adaptación a primera división. Tales los casos de Braian Rivero, Héctor Fértoli y Joaquín Torres, en los que se sustentó en buena parte el triunfo del lunes, pero quienes aún deben jugar mucho más para que puedan consolidar su rendimiento.

Con menos experiencia y más jóvenes aún se encuentran Joaquín Varela y Enzo Cabrera, un defensor que mostró personalidad y que todavía tiene mucho por incorporar para su función, y un delantero que fue citado por el Sub 20 y que viajará en la próxima gira, pero que en el club del Parque también necesita sumar minutos para su maduración.

Central en la actualidad también tiene juveniles que van haciéndose un lugar en el plantel profesional donde sí tienen referentes para escuchar y aprender (Ruben, Ferrari, Herrera, Ortigoza), y estos jóvenes ahora cuentan con el entrenador Leo Fernández que los conoce muy bien desde la división reserva. De ahí su productividad tan incipiente como real.

Es por ello que con pocos años Maximiliano Lovera, Andrés Lioi, Joaquín Pereyra, Joel López Pissano y Leonel Rivas constituyen, con algunos otros chicos, una camada que necesita crecer jugando sin apresuramiento y con paciencia.

Porque como bien enseñaron los históricos formadores de futbolistas, un joven profesional necesita como mínimo de unos 50 partidos en primera división para poder desarrollar sus cualidades y subsanar sus errores, demostrando su madurez cuando al fin eligen la jugada indicada en el momento oportuno.

Todos los jóvenes mencionados están lejos aún de alcanzar esa cantidad de partidos, no obstante cada uno dentro de sus posibilidades está edificando su realidad individual y tratando de ensamblarse en un contexto que no siempre es el ideal.

Para que los unos y los otros constituyan eventuales soluciones a las necesidades futbolísticas de ambos clubes, es indispensable que los dirigentes aprendan de los errores cometidos y corrijan esos desaciertos que los demoraron en su búsqueda, protegiendo este capital en tiempo y forma, a sabiendas que si se trabaja bien en lo importante se evitarán muchas urgencias.

Es de esperar que esta vez aprovechen la ocasión para restaurar aquella tradición que tanta entidad les dio a Newell's y Central en el mundo: revalidar a los jugadores propios que supieron conseguir.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario