Ovación

Si gana el clásico, hay Leo en 2018

Si Leandro Fernández le gana a Newell's dentro de dos semanas, la dirigencia de Central seguramente lo confirmará como el entrenador canalla para encarar el 2018.

Martes 28 de Noviembre de 2017

Si Leandro Fernández le gana a Newell's dentro de dos semanas, la dirigencia de Central seguramente lo confirmará como el entrenador canalla para encarar el 2018. Por más que a algunas voces oportunistas se les caiga la baba con la posibilidad de la vuelta de Eduardo Coudet, lo cierto es que el camino del Chacho ya no está tan allanado para la vuelta. Primero porque Leo depende de una victoria en el clásico para desactivar cualquier regreso y segundo porque Coudet es un candidato muy potable para reemplazar a Diego Cocca en Racing. Pero volviendo a la realidad con la que convive Fernández, merece escribirse que ni sacando un buen resultado el sábado contra Independiente en Avellaneda se asegura su continuidad. Sólo se abrazará al cargo si logra patear a un costado de la ruta la piedra que le ponga el equipo de Juan Manuel Llop el domingo 10 en el Gigante de Arroyito. O, en su defecto, también le tendería una mano para seguir si Central logra un empate. Eso sí, siempre que lo logre manteniendo una compostura colectiva competitiva. Pero en la situación en la que se encuentra Leo, lo peor que puede hacer es confiarse del espíritu con que se obtenga un punto ante Newell's. Porque si algo elevó su cotización en la consideración dirigencial son algunas de las decisiones que tomó en estos dos partidos. Por ejemplo, cayó muy bien en la dirigencia que el nuevo cuerpo técnico recuperara el ritual de entrenar aunque sea una vez por semana en el Gigante. También se vio con acierto que Fernández introdujera como rutina innegociable que el plantel desayune siempre en el predio de Arroyo Seco. Justamente esto fue un reclamo reiterado en los tiempos de Paolo Montero, pero el ex DT nunca quiso modificar su política de conducción.
No sólo los seis puntos cosechados cambiaron la ubicación del equipo en la tabla de la Superliga, sino que la presencia de Leo pegó como chicle en el ánimo del hincha canalla. Se ve que ese aire de bonachón y de tipo que la peleó desde abajo encajó como un guante en lo que quería la gente para este momento. Por
eso enseguida pegó onda. Obviamente que las victorias posibilitaron que hoy la gente lo observe con más confianza que la que le tenía antes de asumir.
Así de claras son las cosas con Fernández. Depende de un resultado para arroparse con las pilchas que siempre soñó calzarse. Pero claro, no es un resultado cualquiera. Por ahora, no le alcanza ni con las victorias en serie contra Talleres y Boca. Tampoco con la medalla que se colgó por haber interrumpido una saga de derrotas. Sencillamente está obligado a ganar el clásico para sacar de carrera al competidor
que quiera sentarse en ese banco
al que ya le tomó el gustito.

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