Ovación Grip

Show en tierra de sueños

Aldea Romana reabrió sus puertas en una gran apertura del TN, con polvo por todos lados. Bien Santero y la región.

Lunes 24 de Febrero de 2020

Mientras algunos autódromos ya son historia, como el Don Eduardo de Las Parejas, y otros van camino al ostracismo, como el Eusebio Marcilla de Junín, diez años después de que se apagaran los motores en el Ezequiel Crisol, más conocido como el Aldea Romana de Bahía Blanca por el barrio en el que está enclavado, volvieron a rugir con todo. Aquella vez, en diciembre de 2010, la última carrera había sido del Turismo Nacional. En el fin de semana que llegó a su fin fue también el TN el que cortó de nuevo las cintas, por cierto con funcionarios muy emocionados al momento de hacerlo efectivo. Y como todo circuito nuevo, porque fue todo un estreno, hubo demasiada tierra en las banquinas y además demasiado viento para levantarla. Por fortuna hubo pocos despistes, que tuvo que ver también con un buen ancho de la pista en todo su recorrido. Pese a esas dificultades, como tiene acostumbrado, el show empezó con todo, con lucha franca por la punta en las dos categorías y en una Clase 3 donde varios empezaron a despuntar claramente sus sueños de campeón. Por eso, este inicio de temporada bien pudo calificarse: “Tierra de sueños”.

Si bien la victoria fue para el autor de la pole y el ganador de la serie más rápida, que no la cedió en ningún momento, el festejo de Julián Santero no fue fácil ni mucho menos. En el debut oficial de Toyota en el TN, en el equipo de Tito Bessone, el mendocino exprimió un modelo que correrá sólo una vez más hasta que sea cambiado pero siempre se vio asediado. Primero por un fantástico Facundo Chapur, que saltó del 6º al 2º lugar, aprovechando la mala largada de Matías Muñoz Marchesi, con el Focus del Saturni Racing de Bigand. Y cuando el cordobés perdió terreno por una goma pinchada, apareció en toda su dimensión el campeón José Manuel Urcera, con el Honda Civic que le entrega Leo Larrauri en Granadero Baigorria.

Urcera le llenó los espejos hasta la bandera a cuadros en una lucha que mantuvo en vilo a las casi 35 mil almas que poblaron el Aldea Romana y que vieron cómo su piloto, Juan Pipkin, se iba a la tierra de entrada, cuando podía aspirar al triunfo. Si hubo un toque con Mariano Werner, los comisarios deportivos no lo vieron. Como sí vieron el del parejense Facundo Ardusso sobre Muñoz Marchesi (ver “Ardusso no frenó...”).

Es más, Werner fue un sobreviviente de un pelotón atiborrado de autos y llevó al C4 Lounge, del team de San Lorenzo SL Sports, a un magnífico 5º puesto.

En la punta siempre se sacaron chispas y atrás también. Que lo diga sino Larrauri, que terminó con el Civic destartalado de tanto despiste y toques para finalizar en un buen 12º puesto. O el santafesino Manuel Luque, que llegó a trepar al 7º lugar con el Fiat Tipo del team de Fido Porfiri, de Bigand, pero debió reacomodarse para finalizar 13º, detrás del baigorriense y de otro piloto de la región que fue de menos a más: el de Las Parejas Leandro Carducci, quien finalizó a las puertas del top ten.

El que estuvo también en esa pelea terrible del segundo pelotón fue Fabián Yannantuoni. El campeón 2011, de Capitán Bermúdez, venía avanzando a pasos agigantados en la final, luego de un mal sábado, pero el Civic del Chetta Racing empezó a fallar, se fue retrasando y finalmente una pinchadura lo dejó fuera de carrera. Su compañero Carlos Okulovich, con el que hacía tándem, finalizó 6º.

Santero fue el mejor todo el fin de semana pero no ganó fácil ni mucho menos. Menos con la tierra que dificultaba todo y que por momentos se arremolinaba en las “eses” rápidas del Aldea Romana. Eso sí, el triunfo volvió a abrir el interrogante sobre si el ingreso de las terminales es bueno o malo para la categoría. Toyota lo hizo con el mendocino y obtuvo rápida recompensa. Y si bien Juan Pipkin y Alfonso Domenech clasificaron detrás y comandaron las series con modelos similares, lo hicieron dentro de otro team, el Arana Ingeniería Sport. Por lo que habrá que esperar para un veredicto.

El Turismo Nacional abrió la temporada con uno de sus show acostumbrados, con la tierra de protagonista y también con pilotos y equipos de la región dando batalla en serio. Mientras espera que Rosario confirme su fecha, en la próxima no levantará polvo entre los paredones de La Pedrera. Pero la promesa de espectáculo está intacta como fue en Bahía.

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