Viernes 14 de Octubre de 2022
El talento de Facundo Buonanotte y el el convencimiento y la personalidad de Gaspar Servio. En esos dos pilares Central apoyó las bases para sumar un punto en Tucumán en un partido en el que pudo ganarlo, pero que en el final pudo quedarse sin nada. Allí fue donde el arquero se hizo gigante y se subió a lo más alto de las consideraciones, junto al pibe.
Resulta más sencillo comenzar por el final. En ese penal que Trucco cobró luego de ir al VAR y que Servio le detuvo a Carrera cuando el José Fierro era una verdadera caldera. Pero el arquero canalla fue quien le ahogó casi por completo las chances de título al Decano.
Servio fue sin dudas uno de los personajes del partido, por ese penal que atajó, claro, pero también por lo que hizo tras el pitazo final, cuando tuvo un encontronazo con Carrera y por todo lo que había hecho antes, durante el partido. Porque siempre intentó aletargar el juego, demorando todo lo que podía, yendo a buscar lejos una pelota para el saque de arco cuando tenía otra cerca. Todo eso exasperó a los hinchas del decano, que lo despidieron con insultos, y hasta al propio Trucco, a quien en un momento no le quedó otra que amonestarlo. Pero claro, ese penal que atajó en el final fue el selló indeleble que el arquero canalla le puso al partido.
Todo ese tiempo que Servio hacía era porque Central estaba en ventaja y esa ventaja el canalla la logró con una genialidad de Buonanotte, un jugador al que los hinchas querrán ver mucho tiempo más en el club, pero que saben que más temprano que tarde se irá.
En una buena presión del equipo el pibe trasladó, se perfiló y cuando vio el hueco metió un zurdazo increíble, al ángulo, desde 30 metros.
Antes y después de eso, Buonanotte fue el más incisivo, el que más propuso, el que a veces abusó de la individual, pero quien pelota al pie fue el que le puso el toque de distinción al juego canalla.