Viernes 15 de Febrero de 2019
Qué lejos quedó en el tiempo aquel cántico "Pinola, Pinola" que tantas veces atronó en el Gigante, en la previa, durante y después de muchísimos partidos en los que el defensor defendió la camiseta de Central. Para los que tenían dudas sobre cómo iban a recibir los hinchas canallas al defensor, la respuesta fue más que evidente: aquel jugador que iba camino a ganarse el mote de ídolo anoche sufrió en carne propia el maltrato de todos los presentes en el Gigante de Arroyito. Definitivamente aquella salida traumática a mediados de 2017 es una herida que jamás cicatrizó y por eso el repudio generalizado hacia el Pelado (especialmente después de que casi convierte), quien ayer enfrentó por primera vez al conjunto auriazul.
En su momento Pinola eligió ponerle punto final a su estadía en Arroyito pese a que tenía contrato para emigrar al club del que siempre se declaró hincha: River. Primero intentó con ejecutar la cláusula de rescisión, pero teniendo en cuenta su decisión ambas dirigencias se pusieron de acuerdo y Central terminó recibiendo prácticamente el doble de aquel 1,5 millón de dólares de la cláusula.
Ese fue el momento (con algunos inconvenientes sobre su entorno familiar que lo obligó a dejar Rosario antes de lo previsto) Pinola fue nombrado por los hinchas de muchas maneras, la mayoría con una postura crítica. Anoche se lo dejaron claro. Los primeros segundos de Pinola en el Gigante fueron casi en medio de la indiferencia. Claro que en ese momento había pocos hinchas observando el camino de los jugadores de River desde el micro hacia el túnel que los conduciría al vestuario visitante. El zaguero esperó que bajaran todos sus compañeros y fue el último en descender el colectivo.
Fue distinto lo ocurrido cuando Gallardo mandó a los jugadores a realizar los movimientos competitivos al campo de juego. Cuando eso ocurrió los hinchas sí se despacharon con una catarata de insultos en la que se acordaron de Pinola y muchos de sus familiares. E insistieron con ese hostigamiento cada vez que al Pelado le tocó rematar al arco. Mientras River se dirigía al vestuario la voz del estadio dio a conocer las formaciones de ambos plantes. Y cuando llegó el turno de Pinola otra vez los silbidos y los insultos coparon la escenografía. Algo similar ocurrió cuando nombraron al ex Newell's Ignacio Scocco. La ceremonia habitual de Pinola antes de cada partido no se alteró. Entró con la botella de agua, la tiró del otro lado de la línea del lateral y saludó a todos y cada uno de sus compañeros de la defensa. Con el partido en marcha, cada vez que tocó la pelota desde los cuatro costados bajó un coro de silbidos. A cada instante había una sentencia de parte de los hinchas. El momento más adverso para Pinola fue cuando después de un zapatazo desde afuera que Ledesma envió al córner. Fue previo a que esta vez el estadio completo lo insultara a más no poder. Alguna vez Central y Pinola se iban a cruzar. No pudo ser en aquel 2-0 de River sobre Central cuando dirigía Leo Fernández. Pero esta vez sí. Y su presencia no pasó inadvertida. Se fue del Gigante reafirmando su premonición, sobre que en Central nunca digirieron su salida de Arroyito.