Domingo 10 de Agosto de 2008
Volvió una noche y Central festejó. Ni bien ingresó al campo de juego los guerreros le regalaron un ovación de esas que quedan grabadas a fuego en el disco rígido de los recuerdos personales. Ezequiel González ingresó al Gigante al trotecito y con los ojos bien abiertos, como para no perderse ningún detalle de su retorno al club de sus amores. No tardó en amigarse con la pelota y enseguida comenzó a manejar con criterio los hilos del equipo de Vitamina Sánchez. Demostró que tiene la calidad intacta y que conserva ese enganche endiablado para burlar a los rivales. El Equi volvió tal cual su pueblo lo estaba esperando.
De arranque le metió una asistencia exquisita al Cachi Zelaya y lo dejó de cara al gol, pero el atacante fue sorprendido por el achique del arqueo Andújar. El Equi, exclusivamente en el primer tiempo, se asoció al buen manejo del Kily González y Jesús Méndez para hacer que Estudiantes por momentos se convierta en un manojo de nervios y pierda la compostura.
Es evidente que cuando en el complemento Central se retrasó, Ezequiel perdió gravitación y sólo colaboró en la recuperación de la pelota, algo que no es su fuerte. El desafío para Equi de cara al futuro será lograr regularidad en los 90 minutos y mantener el protagonismo que ayer desplegó en la etapa inicial. Si lo logra, Central podrá alimentar la ilusión de pelear arriba.