Sábado 09 de Septiembre de 2023
Ya se trata de un objeto de culto. Ir a ver a Lionel Messi (36 años) se convirtió en el principal atractivo que ofrece el menú del fútbol mundial. Y a medida que avance el calendario este espectáculo único que ofrece el rosarino incrementará su foco de atención hasta que se consume su retiro de la actividad profesional. Otra vez el pasado jueves por la noche en el Monumental se repitió en su máxima expresión este show de primerísimo nivel que combina destreza y emoción. Es que como una especie de rockstar Leo está dando sus últimos recitales de magia con la pelota, al menos con la camiseta de la selección argentina, donde alcanzó la gloria con la corona mundial y ya está en la selecta galería de los mejores jugadores de todos los tiempos. Ante Ecuador, en la victoria 1 a 0 por eliminatorias, el Monumental fue una fiesta total y el animador del evento otra vez fue el muchachito que usa la número diez, con golazo incluido. Cartón lleno y la leyenda continúa.
Tal como presenciar un recital de los Rolling Stones, hoy ir a disfrutar de un partido de Messi a esta altura de su carrera es ser parte de un suceso que entrará en la rica historia del fútbol. Messi ya es una leyenda y ver los cotejos en la recta final de su carrera tiene un valor agregado. Por ello la fiebre que despierta su presencia, con la selección jugando a cancha repleta, lo mismo que su actual equipo Inter Miami. Todo lo que sucede cuando la pelota esta cerca de Leo brilla y eso genera una expectativa tremenda en los fanáticos del fútbol. Y también en los no tanto que igual no se quieren ir de este mundo sin la chance de verlo al menos una vez en vivo y en directo.
Argentina ya logró la tercera estrella y Messi su primer Mundial de mayores en Qatar. Se podría decir que el objetivo grupal e individual está logrado. Por ello ahora comenzó otra etapa en los simpatizantes. Ya sin la urgencia del resultado. Y es la del disfrute. Se trata de ir a ver a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, sin entrar en comparaciones odiosas con los grandísimos Pelé o Diego Maradona. Asistir a la cancha cuando está Leo se convierte en una fiesta, en una peregrinación de miles de personas que saben que siempre tendrán recompensa de parte del crack rosarino. Y otra vez el diez frotó la lámpara frente a Ecuador y los corazones que latían en las tribunas del Monumental se llenaron de alegría.
Iba el minuto 77 de un cotejo muy chivo y friccionado. Argentina parecía no poder encontrarle la vuelta al trámite físico que propuso el equipo ecuatoriano. Entonces llegó el momento cumbre. Tiro libre para la selección en la puerta del área. Messi, lógico, acomodó la pelota. Tomó distancia y se preparó. En ese lapso miles de celulares encendieron sus cámaras de videos porque intuían que algo importante podría ocurrir.
Y ante los flashes y la mirada expectante de la multitud, Messi lo hizo de nuevo. ¿Y van?
Leo impactó su estiletazo a colocar de zurda y dejó parado al arquero Hernán Galíndez para desatar la locura y la emoción total en el estadio Monumental. Para que todos los presentes le agradezcan al cielo haber sido partícipes de ese momento extraordinario, de otro golazo del diez, de otro capítulo de su leyenda, de lo que evidentemente también empieza a ser su paulatina despedida de la selección argentina por una cuestión lógica de edad.
Luego en el final del partido fue reemplazado por una fatiga muscular y la ovación fue conmovedora. Con más de 80 mil personas de pie y golpeándose las manos sin parar, ante los brazos en alto del capitán.
Hay que decir que el artífice de la victoria frente a Ecuador en el debut por las eliminatorias sudamericanas, debido a esa fatiga muscular, ahora está en duda para el cotejo del martes contra Bolivia en La Paz, por la segunda fecha de la clasificación al Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá.
Si bien todavía no hay confirmación oficial por parte de la Asociación del Fútbol Argentino, el rosarino está en duda para ser parte de la delegación que viajará el domingo a Bolivia con la intención de aclimatarse a los más de 3.600 metros de altura de la capital de ese país.
Mas allá de Messi y su magnetismo la selección argentina es un equipo consolidado y puede sacar adelante el partido ante Bolivia con armas confiables, a pesar del condicionante de la altura.
En cuanto a Messi, en cada partido que juegue la gente lo disfrutará al máximo y sabiendo que ya comenzó la cuenta regresiva de su retiro profesional, más allá de que todavía tiene mucho para darle a la selección. Su magnetismo crece y se acentuará aún más a medida que se acerque el fin de su carrera. Todos querrán decir que lo vieron jugar, que lo disfrutaron y que fueron testigos de su maravillosa leyenda.