Segunda caída consecutiva de Central
Fue un gran castigo. Central se quedó vacío y sin merecerlo. Sus pecados de juventud lo traicionaron y lo llevaron a sufrir el segundo traspié en forma consecutiva en el Apertura. Una desconcentración en el final le costó el partido. Ese error fue un puñal en el centro de sus ambiciones y que lo dejó perturbado. Con la derrota de ayer 1 a 0 ante Arsenal en el Viaducto, los canallas sólo pudieron sumar un punto de los últimos nueve.

Domingo 04 de Octubre de 2009

Fue un gran castigo. Central se quedó vacío y sin merecerlo. Sus pecados de juventud lo traicionaron y lo llevaron a sufrir el segundo traspié en forma consecutiva en el Apertura. Una desconcentración en el final le costó el partido. Ese error fue un puñal en el centro de sus ambiciones y que lo dejó perturbado. Con la derrota de ayer 1 a 0 ante Arsenal en el Viaducto, los canallas sólo pudieron sumar un punto de los últimos nueve. Esa merma de rendimiento y en la cosecha de unidades lo compromete en su lucha original, que es la tabla de los promedios.

  Central no ligó en el primer tiempo, cuando construyó los merecimientos para establecer una ventaja, y en el cierre del complemento debió soportar el cabezazo de Jara que sorprendió a la defensa visitante, y el increíble error de Maglio que no cobró una clara mano de Yacuzzi en tiempo adicional. Fue penal.

  La caída poco explica sobre la pulseada anímica que debió afrontar el conjunto canalla con el tropiezo frente a Colón reflejado en las retinas. En el primer tiempo, Central demostró que estaba en condiciones de recomponerse y que fue bastante más que su rival de turno.

 Central calentó motores de a poco y le fue encontrando el punto al partido. Una vez que advirtió que la única fórmula de Arsenal era esperar alguna combinación por arriba de sus dos hombres de punta (Jara y Medina), repasó sus conceptos guía y se hizo fuerte por los carriles.

  Pero cuando aparecieron en escena las paredes en ataque, ahí verdaderamente lastimó y puso en jaque el arco adversario. Así llegó el inexplicable mano a mano que desperdició Zelaya a los 25’. El Cachi se apuró, le pegó mal y dejó pasar una gran chance. Otra posibilidad estuvo en poder de Braghieri, quien con un cabezazo reventó el travesaño, Arsenal era una mueca. Alvarez estuvo bien controlado por Moya y Núñez y sólo se desprendió una vez. A los 41’ recibió un desborde de Jara y casi abre la cuenta antes del descuento. En el segundo, Central ofreció la otra cara de su moneda. No pudo repetir nada de lo bueno de los 45’ iniciales y se diluyó en una peligrosa levedad. Entró en el laberinto de conformidad que le proponía Arsenal. Los cambios ofensivos que esbozó Cuffaro no lograron lavarle la cara al equipo. Llegó la escalada de Matos, el centro y Jara puso firme la cabeza para anotar el gol. Con esa distracción se desvanecieron las aspiraciones de Central para reencontrar su huella.