Ovación

Se sacó la espina y le agarró el gustito

La M19 de Jockey Club se consagró campeona del torneo Oficial y del Regional del Litoral.

Miércoles 06 de Noviembre de 2019

Si bien en su derrotero en las divisiones juveniles la hoy M19 de Jockey Club siempre fue protagonista, nunca pudo subirse a lo más alto del podio. Era una cuenta pendiente, un karma que duró hasta este año. El verdiblanco primero se sacó la espina que tenía clavada cuando se consagró campeón en el torneo Oficial de Rosario, pero después le agarró el gustito y volvió a dar la vuelta olímpica en el Regional del Litoral de la categoría, con el que obtuvo el valioso pasaje al tradicional Veco Villegas. A esto hay que sumarle un dato que no es menor: en ambos torneos cerró su campaña de manera invicta.

"Tanto la camada 2000, como la 2001 nunca salieron campeones aun siendo buenos equipos. Por eso la idea de este año era trabajar en la confianza, en las fortalezas. Nunca hablamos de campeonatos y los objetivos siempre estuvieron puestos en el juego", destacó Marcelo Paván, head coach de la división, que tiene como entrenadores a Iñaki Barrandeguy, Martín Pujol, Mariano Crexell, Sebastián Pucciariello y Pablo Grassellini.

La idea de que "la unión hace la fuerza" caló hondo en esta división, que con una gran competencia interna elevó su nivel. Los equipos A y B formaban un único plantel, entrenaron todos juntos y ambos cosecharon los frutos.

Al hablar del plantel, Paván destacó que "es un plantel amplio y bastante competitivo, con cinco o seis buenos jugadores que hacen la diferencia. Se dio que hubo chicos que empezaron con un nivel bajo y subieron mucho durante el año. Fue algo notorio. Es que tener buenos jugadores en el segundo equipo, hace que el primero levante el nivel. Esa sana competencia interna fortaleció el grupo e hizo que ambos jueguen cada vez mejor", completó el head coach.

"En ese sentido, fue muy buena la integración de todo el plantel. Había dos equipos pero el plantel fue uno sólo. Hubo un círculo virtuoso que hizo grande al grupo, que tuvo además un gran desarrollo deportivo", confió Paván.

"Además tuvimos un compromiso de los chicos muy importante. Se hicieron muchos sacrificios. Por ejemplo, si uno o dos tenían problemas para ir a entrenar por cuestiones laborales, el resto se acomodó a un horario en el que todos podían. Eso es compromiso y también solidaridad, algo que destacó a este grupo", agregó a su turno Sebastián Pucciariello.

"A mi me gusta mucho una frase que dice que «el éxito en el deporte no se persigue, se atrae»... por eso pienso que para conseguir resultados, el éxito se atrae trabajando día a día y eso tratamos de volcárselo a los chicos", destacó Mariano Crexell.

"Otro de los mensajes fue que ellos no tenían que pensar ni en el árbitro, ni en la cancha, ni en el contrincante sino como equipo en superarnos a nosotros mismos. El rival éramos nosotros", prosiguió Crexell.

Al referirse a los torneos ganados, los entrenadores calificaron al Oficial como un "buen torneo" en el que en esta temporada no hubo tantos marcadores abultados, de esos que uno dice que son boleta. "Fue un torneo parejo", concluyeron.

En tanto, al hablar de los Regional, destacaron que "es un torneo que mejora la competencia local para todas las uniones. Además tiene el aditamento especial de la clasificación al Veco Villegas, donde compiten los mejores equipos M19 de clubes, de las cuatro regiones más importantes de la Argentina"

"El cronograma de competencia mejoró mucho, sólo faltaría contemplar una semana de descanso entre la final del torneo de la URR y el arranque del Regional", dijo Paván tomando como referencia lo que vivió su equipo.

Es que los chicos de Jockey no tuvieron ni tiempo para disfrutar de ese momento de gloria y debieron meterse de lleno en el nuevo torneo, mientras que hubo otros equipos que tuvieron dos semanas de inactividad.

"Tuvimos una lógica relajación después de obtener el campeonato. No obstante, fuimos de menor a mayor y llegamos bien al partido decisivo. Fue una típica final de dientes apretados, en la cual la defensa fue determinante. Los chicos jugaron con una enorme actitud, bajo la lluvia y en un campo difícil para desplegar nuestro juego. Aun así demostraron tener una gran madurez y fortaleza ya que no resignaron la intencionalidad hacia el juego que nos gusta", concluyó Paván.

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