Central

Se corre el telón para un nuevo ciclo de Central en la Superliga

Central empieza en Córdoba una etapa con Leo Fernández, un DT de las inferiores.

Domingo 19 de Noviembre de 2017

Cuando se habla de ciclos, se habla de la necesidad de trazar una línea. Algo termina y algo se inicia. Es aplicable, por supuesto, a cualquier circunstancia de la vida y el fútbol no es la excepción. A veces también abarcan una parte dentro de un todo. En Central, la "parte" se aplica hasta que Paolo Montero fue el técnico. El "todo", a un período mayor, de tres años, donde se peleó por un objetivo que siempre estuvo cerca y que al no conseguirlo dejó jirones, un sueño desecho y mucho por reconstruir. Es que, de golpe, para volver a poner en marcha la ilusión deberá pasar tiempo. El fútbol siempre termina premiando a los que insisten, pero está claro que esta noche, en el Mario Alberto Kempes, empieza desde otro lugar, muchos pasos atrás. Y con Leonardo Fernández, un técnico interino hasta fin de año, pero con ansias de quedarse como hacía mucho no ocurría en Arroyito. Se corre el telón.

Esta dirigencia llegó al club y se encontró con la primera final de Copa Argentina, esa perdida por penales ante Huracán en uno de los días más tristes del pueblo auriazul, cuando se fue el Angel canalla. Apostó por Eduardo Coudet, una incógnita como entrenador que rindió como nadie hubiera imaginado y fueron dos años de máxima adrenalina, donde se tocó el cielo con las manos. La partida del Chacho, y de una camada de jugadores importantes para el club, no alteró la búsqueda de la dirigencia de ir por el título esquivo. Para eso contrató a Paolo Montero y para eso a mitad de año se nutrió de refuerzos que, en conjunto, fueron más cantidad que calidad.

Central bajó a un vergonzoso último lugar en la novel Superliga y sólo la esperanza en los mano a mano de la Copa Argentina lo mantuvo en pie. Perdida la semifinal, se fue el uruguayo y otra realidad quedó al desnudo, la que nunca se vivió en esta gestión dirigencial. La que habrá que abordar desde otra perspectiva, la que deberá revertirse sin la zanahoria adelante de una coronación posible sino para salir de un pozo. Que es futbolístico, pero también numérico.

En ese contexto aparece Leo Fernández. El que tomó el equipo tras la renuncia de Coudet y logró un triunfo simbólico frente a Belgrano cuatro días después, en la misma cancha donde se diluyó el sueño ante River. En la misma cancha, acaso como una buena señal, donde esta noche tratará de frenar la caída y que la rueda empiece a girar nuevamente hacia ese mismo camino que Central supo transitar como hacía mucho no ocurría.

Hacía mucho, además, que el club no le daba el timón a un hombre que venía trabajando en las inferiores con muy buen suceso. Al punto que jugó la Copa Santa Fe y la ganó. Otro buen augurio. Por supuesto, Fernández no tiene la espalda necesaria y mucho menos el banco comprado, ni aún ganando todo. Pero si eso pasa, o saca no menos de 8 puntos en las 4 fechas que quedan (Talleres, Boca, Independiente y Newell's), meterá presión.

Pero esa será la historia por venir. Sin menospreciar a Fernández, que trabaja bien abajo y que merecida tiene la oportunidad, su elección también es parte de este cambio de paradigma, que hasta tendrá de nuevo a la cantera en el centro de la escena. ¿Quién sabe? Quizás algo muy bueno empiece a acunarse.

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