Ovación

Sarmiento aún no aprobó

Llegó a Newell's con buenos antecedentes pero en 6 partidos sólo aportó un gol y más ganas que desequilibrio efectivo

Jueves 23 de Noviembre de 2017

A nadie le gusta salir. Y menos cuando cree que está jugando bien y que puede aportar para el equipo. Ni hablar cuando se trata de un jugador ofensivo y el equipo va por el triunfo. Eso fue lo que se vio en el Coloso cuando el técnico Juan Manuel Llop dispuso reemplazar a Brian Sarmiento (a los 72' para incluir al grandote Guevgeozian) y el mediocampista se ofendió al salir, lo que demostró de forma vehemente al cruzar la línea para sentarse en el banco. No había jugado bien, como todo el equipo. No desequilibró, como el DT pretendía. Y lo sacó. Seguramente el domingo estará en cancha de River. Si bien su rendimiento no es el esperado por nadie, incluso por él, por nombre, por experiencia, porque es el que puede brindarle un plus al equipo, su presencia entre los once se descuenta que está garantizada más allá de los cambios que seguramente ensayará el DT.

Sarmiento fue el "gran refuerzo" leproso para la Superliga. Llegó tras un buen nivel futbolístico en Banfield. Y con sus ganas de jugar en Newell's, el club del que es hincha. Lo que demostró innumerables veces afuera de la cancha, aunque le falta hacerlo con su juego. Es que se activó poco durante los 408' que jugó en 6 partidos. Su promedio de puntaje según Ovación es de sólo 4,50. Es que aportó sólo un gol, aunque no es goleador. Es que no convirtió ningún tiro libre. Ni al único penal que tuvo la Lepra lo pudo patear, en el debut ante Unión.

Su mayor prestación al equipo fue en la victoria por 2-1 contra Chacarita, con un gol y una asistencia. Puntaje de 6 según Ovación, con una actuación en la que "definió con certeza para abrir el marcador y después lanzó el centro con el que Bianchi puso el 2-0". También el debut ingresando desde el banco ante Unión mereció un 5 porque "su entrada revitalizó a un equipo abúlico. Desde la actitud y las ganas contagió al resto" y la Lepra alcanzó la igualdad de penal, no convertido por él sino por Guevgeozian, porque "me dijo que se lo habían hecho a él, lo quería patear y se tenía fe. Y fue gol, listo", dijo entonces para enseguida aclarar: "Yo también quería patearlo, porque mi especialidad son las pelotas paradas".

Pero no tuvo muchas y tampoco aprovechó ninguna. Contra Huracán sólo jugó el primer tiempo y después se lesionó; frente a Vélez le pegaron bastante pero lejos del área; contra Patronato y Belgrano tampoco se lo vio en gran acción. Es más, tampoco pudo con Godoy Cruz por Copa Argentina, cuando jugó de mayor a menor y fue calificado con 5.

Claro que estas consideraciones no quieren decir que no lo haya intentado, sino que no logró marcar el desequilibrio necesario para que los rojinegros tuvieran una mejor campaña y la tabla de posiciones no miente. Encima, en el medio se lesionó (distensión en el bíceps femoral izquierdo), faltó a tres partidos, con Olimpo, Lanús y el Tomba, y eso lo tiró para atrás. Volvió a jugar y, con altibajos, intentó hacerle honor a la camiseta número 10 que le dieron, pero sin lograr el propósito. Se vienen tres partidos clave. En esos en los que deben aparecer los distintos, a los que debe exigírseles más. La cuestión también es que el equipo se acomode y sus compañeros lo ayuden. Ahí entonces también entrará a tallar la mano del Chocho Llop para rodearlo.

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